Metamemoria: Supervisión

Introducción

La metacognición es el conocimiento de la actividad cognitiva propia y sus resultados (en ocasiones también la de otros, como en la sensación de que otro sabe). Pues la metamemoria es la aplicación de esta actividad y resultados a los contenidos de memoria.

Así, la actividad cognitiva que aquí nos interesa es cualquier tipo de pensamiento (mas o menos elaborado, mas o menos consciente) que de lugar a un feedback personal sobre la facilidad de aprender un material, la probabilidad de recordar una información en el futuro, la sensación de saber una respuesta, la confianza en las respuestas que damos…

Procedimientos Básicos de Investigación

Las pruebas básicas de juicios metamnemónicos que pueden considerarse representativas distinguen entre los 4 modelos en los que suelen realizarse:
  1. Modelo de facilidad de aprendizaje: aquí lo que se trata de estudiar son los juicios o estimaciones prospectivas acerca de la mayor o menor facilidad o dificultad que esperamos encontrar en el aprendizaje de algo, cuando solo nos lo han presentado, sin que intervenga aun ningún intento deliberado de aprenderlo.
  2. Modelo de juicio de aprendizaje: aquí lo que se trata de estudiar son las estimaciones que el sujeto hace sobre el nivel que ha alcanzado en el aprendizaje de algo. Estimaciones que hace durante el aprendizaje o posteriormente a él, pero antes de una prueba de recuperación.
  3. Modelo de sensación de saber: aquí lo que se trata es de estudiar las estimaciones que el sujeto hace durante la realización de una prueba, sobre el rendimiento futuro que tendrá en una prueba posterior, de igual o distinto formato. Si el sujeto no es capaz de contestar correctamente a una prueba de recuerdo libre, se le pregunta si considera que se acordaría en una prueba de reconocimiento.
  4. Modelo de los juicios de confianza: aquí lo que se trata es de estudiar las estimaciones que el sujeto hace sobre lo respondido tras la tarea de recuperación del material.
También estudiaremos algunos fenómenos independientes de los anteriores, como la “sensación de la punta de la lengua” (fenómeno independiente a la sensación de saber). También se explicará la diferencia entre los distintos modelos (por ej. la diferencia entre facilidad, juicio de aprendizaje y sensación de saber).

Análisis de los juicios de facilidad de aprendizaje

El juicio de facilidad de aprendizaje significa que, ante la mera presentación del material, sin que intervenga aún un intento deliberado de aprenderlo, es posible hacer estimaciones prospectivas acerca de la mayor o menor facilidad o dificultad que esperamos encontrar para su aprendizaje.

Vemos que el juicio metacognitivo de facilidad de aprendizaje lo hace el sujeto antes de haber intentado aprender el material. Ej.: ¿Será fácil aprenderse los contenidos de este tema?
El estudio clásico para estos juicios es el experimento de Underwood (1966):
Procedimiento:
  • Se presentó a los sujetos una lista de 27 trigramas (trigrama: combinación de 3 letras).
  • Se les pidió que expresaran junto a cada una de ellas el grado de dificultad de aprendizaje.
  • Junto a cada trigrama había un punto desde el cuál debían trazar una línea horizontal de longitud relativa a la dificultad (método psicofísico denominado emparejamiento transmodal)
Eje:
“abc”:____
“gnp”:____
Resultados:
  • Grupos mostró una correlación de 0.91 entre sus estimaciones y su aprendizaje posterior. La calibración individual media fue de 0.48 (la diferencia es atribuible a la menor fiabilidad de las puntuaciones individuales) y a la reducida varianza de los sujetos que aprendieron la lista rápidamente.
Conclusiones:
  • Los individuos pueden predecir las demandas de procesamiento que les planteen diversas situaciones de aprendizaje.

Análisis de los juicios de aprendizaje

Aquí el juicio de aprendizaje se produce una vez ya aprendido el estimulo o durante su aprendizaje (a diferencia del juicio de facilidad de aprendizaje, donde se emitía el juicio solo con la presentación), pero antes de una prueba de recuperación (a diferencia de los juicios de confianza).

Así, durante el aprendizaje y después de éste, pero antes de una prueba de recuperación, podemos tener una opinión acerca de hasta qué punto conocemos un material o qué nivel hemos alcanzado en un momento determinado de su estudio. Se trata de una estimación de metamemoria ubicada en la fase de mantenimiento. Ej.: ¿Me lo sé ya como para responder las preguntas del examen?
Veamos el experimento clásico sobre los juicios de aprendizaje, de Arbuckle y Cuddy (1969):
Procedimiento:
  • Los sujetos aprendieron 5 ó 6 pares asociados formados por letras como términos Estímulos, y números entre 10 y 99 como términos Respuestas a estos: C-23, A-79 ....
  • Cada lista era presentada una sola vez, al ritmo de 3 seg. por par.
  • Tras otros 3 seg. de retención se presentaban de nuevo los términos Estímulos aleatoriamente, debiendo decirse los términos Respuestas correspondientes.
  • La particularidad era que con la presentación de cada par en la primera fase se debía leer en voz alta y después decir si esperaba o no recordar después el término Respuesta ante el término Estímulo → C-23: ¿espera recordar 23 si te presentamos C?
Resultados:
  • Los juicios de aprendizaje son por lo general predictores válidos del rendimiento posterior, pero no son buenos predictores del rendimiento inmediato

El modelo experimental de sensación de saber

Los juicios de “sensación de saber” se realizan durante la tarea de recuperación (recuerdo o reconocimiento) y son estimaciones sobre el rendimiento memorístico posterior. Ej.: ¿Reconocería la alternativa correcta en el test si me preguntaran esto que ahora mismo no se que es?

Hart (1965) realizó un experimento para comprobar si la sensación de saber estaba relacionada o no con el contenido memorístico. El procedimiento se conocía como RJR (recuerdo – juicio – reconocimiento). El procedimiento consiste en pasar una prueba de recuerdo y pedir a quienes la realizan q, en aquellos casos en que no recuerden la información solicitada, digan si creen o no conocer la información que en el momento preciso no logran recuperar.
Procedimiento:
  • Fase 1: Pasar una prueba de reconocimiento y pedir, cuando los sujetos no recuerden la información solicitada, digan si creen conocerla, aunque en ese momento no logren recuperarla.
  • Fase 2: Luego realizan una prueba de reconocimiento, donde se presentan todos los ítems, incluso los que no pudieron recordar, e hicieron una estimación de reconocimiento.
Resultados:
  • Las predicciones se ajustaron a la realidad en la prueba de reconocimiento, reflejando un diagnostico relativamente preciso del conocimiento de la información. Esto llevo a Hart a proponer un proceso de supervisión de la memoria que mostraba una disociación entre la capacidad de retención y recuperación: se puede no recordar un material, pero al forzar la supervisión (juicio de sensación de saber).

El fenómeno de la punta de la lengua

El fenómeno de la punta de la lengua, universalmente conocido, ocurre cuando una persona no es capaz de recordar un dato, a pesar de tener una certeza absoluta de que lo conoce. Ej.: P: ¿Cómo se llama este cantante? R: Mmm, espera, que lo se…

James utiliza el fenómeno de la punta de la lengua como ejemplo ilustrativo de lo que él denomina sensaciones de tendencia, con lo que parece hacer alusión a ciertos estados de consciencia que median en el tiempo entre dos contenidos definidos contiguos, transiciones cuyo único contenido no es significado, sino la dirección hacia la que apunta el curso del pensamiento, el punto al que se dirige desde el estado inmediato anterior; una dirección que se nos presenta como sensación de familiaridad con el estado siguiente justo antes de alcanzarlo, como cuando se siente “la intención de decir algo antes de que se diga”.

Este fenómeno refleja la dificultad de aflorar a la consciencia una información que sin embargo, se sabe con absoluta certeza que está en la memoria. Se trata del fenómeno en que la diferencia entre disponibilidad y accesibilidad es más impactante como experiencia subjetiva.

Estudios de campo

Es difícil conocer la incidencia del fenómeno de la punta de la lengua en la vida cotidiana, para ello, los investigadores se han basado en 2 técnicas: los cuestionarios (resultado: de 85 estudiantes la mitad de ellos decía que le al menos una vez por semana experimentaban el “bloqueo del nombre”) y los diarios (la recogida de datos muestra una incidencia que oscila entre 1-2 veces por semana y 2-4 veces para ancianos).

No obstante, estos estudios tienen riesgos de obtener datos distorsionados:
  1. Sesgo del voluntario: los que se prestan a participar en estos estudios suelen estar más pendientes de la observación de este tipo de fenómenos o tener sus propias explicaciones sobre ello, lo cual complica el registro objetivo de ocurrencias.
  2. Sesgo de selección: los participantes suelen ser más proclives a registrar las ocurrencias que les parezcan más notorias (los que se resuelven de manera inmediata pasan desapercibidos).
  3. Sesgo del registrar: la propia acción de tomar nota del suceso puede interferir con su experiencia.
Debido a estos sesgos, los datos de incidencia del fenómeno de punta de la lengua obtenidos por diarios y cuestionarios suelen considerarse subestimaciones, y la aparición del fenómeno se produce sin que conozcamos las circunstancias ambientales que lo provocan o su precisión.

El experimento de referencia

Brown y McNeil (1966) desarrollaron un procedimiento que permitía estudiar este fenómeno en el laboratorio. Estos autores transmitieron a los sujetos parte de los supuestos de los que partían:
  1. Que el fenómeno se debe a que se conoce el término al que responde la definición.
  2. Que es posible que a pesar de ello en determinado momento no se pueda recordar.
  3. Que el recuerdo final de la palabra deseada se presiente inminente..
Presentaron a estudiantes universitarios 49 definiciones de nombres comunes de baja frecuencia de uso. El experimentador leía las definiciones en voz alta.
Si algún sujeto experimentaba el fenómeno de punta de la lengua con la definición de algún nombre, debía levantar la mano y pasar cumplimentar el resto de columnas de su hoja:
  • Acerca de la letra inicial de la palabra buscada.
  • El número de sílabas que creía que tenía.
  • Una palabra con sonido similar.
  • Una de significado similar.
Los sujetos que las sabían y los que no, debían esperar a que acabasen de cumplimentar la hoja los sujetos que habían experimentado el fenómeno.
Cuando acababan todos, el experimentador decía la palabra definida.
Resultados:
  1. En 360 ocasiones (13,12 %) los sujetos experimentaron el fenómeno. Incidencia de entre el 8% y el 20%, según otros autores.
  1. De esas 360 ocasiones, 233 casos fueron de fenómenos de la punta de la lengua positivos (lo que sucedía bien xq los sujetos proporcionaban finalmente la palabra que buscaban (correcta o no) o bien porque reconocían que era la que decía luego el experimentador.
  1. Los otros 127 casos, fueron de fenómenos de la punta de la lengua negativos (los sujetos rechazaban la palabra dada por el experimentador como la buscada, sin poder aportar la respuesta alternativa que había en su memoria.
En general, el procedimiento muestra que los individuos son capaces de adivinar en muchas ocasiones la letra inicial de la palabra buscada, así como otras características como la letra final y el número de silabas, o incluso proporcionar otras palabras de sonido o significado similar. Además, suele ocurrir que entre el 40% y 50% de los individuos logren recordar la palabra antes de que la proporcione el experimentador (antes de que transcurran entre 30 y 60 segundos, lo que se conoce como resolución inmediata), o reconozcan que la del experimentador era la buscada, tanto si se presenta aislada, como si se presenta entre un conjunto de alternativas falsas en una prueba de elección múltiple.

Otros procedimientos de laboratorio

Se han desarrollado otros experimentos de laboratorio para estudiar el fenómeno de la punta de la lengua (FPL), con situaciones cotidianas (no con nombres raros o de poco uso). Como ej. preguntas acerca de conocimiento general (¿cual es el afluente del río tajo?). De entre estos experimentos, los que muestran unas tasas de sensación de punta de la lengua son los que piden nombres de famosos a partir de pistas. Ej.: ¿como se llama el padre de Carmina Ordóñez?

Aunque con estos procedimientos se logren controles propios de laboratorio para las condiciones de recuperación, se desconocen las condiciones de adquisición de la información que el sujeto trata de recuperar. Así, no sabemos el número de veces que el sujeto se ha enfrentado con la información, cuantas veces la ha recuperado, cual es la cercanía de la ultima recuperación…
Para tener presentes todos estos datos, Smith (1994) ha ideado un procedimiento en condiciones de recuerdo genuinamente episódico, basado en la creación de unos animales inventados:
Procedimiento:
  • Fase 1: En presencia de una animal se aprende: su nombre, características del hábitat, dieta y tamaño.
  • Fase 2: Prueba de recuerdo de cada clave, ante el dibujo del animal, debían decir su nombre o cualquier otra cosa que recordaran, así como si experimentaban el fenómeno de la punta de lengua, y si lo reconocerían mas tarde entre una serie de palabras parecidas.
Resultados:
  • La tasa de provocación del fenómeno fue más alta de lo habitual (3 de cada 4 ocasiones).
  • La adivinación de la primera letra y el rendimiento en la prueba de reconocimiento posterior fueron superiores para los ítems que habían declarado experimentar la sensación de la punta de la lengua.

La necesidad de controles adicionales

El control “no se”
Aquí queremos saber que es lo que sabe una persona que tiene la sensación de la punta de la lengua, que no sabe quien no tiene esa sensación. Nos interesa conocer este dato, para utilizarlo como línea de base de comparación entre ambos, ya que incluso los que no tienen la sensación de tener el FPL pueden intuir la respuesta de preguntas como ¿tiene 3 o 10 silabas la palabra que buscamos? por ello, Koriat y Lieblich consideraron que la línea de base de Brown y McNeill era errónea.

Para ello, Koriat y Lieblich pidieron a los individuos que tratasen de adivinar la letra inicial, final, alguna intermedia, el nº de silabas, palabras de sonidos similares… no solo a los sujetos que tuviesen la sensación de la punta de la lengua (SPL) sino a quien no la tuviese. El resultado seria la línea de base contra la que habría que analizar en que medida la SPL refleja el conocimiento de la respuesta sin su completa accesibilidad.

Los resultados obtenidos mostraron 2 cosas:
  • Los sujetos poseen un conocimiento general de la categoría a la que pertenece la respuesta, lo que les permite adivinar algunas de las propiedades de los elementos que la forman y, por tanto, de la respuesta que se les pide y que declaran desconocer.
  • En ocasiones los sujetos parecen tener alguna idea del conocimiento especifico del ítem concreto al que hace referencia la definición.
El segundo resultado refuerza la idea de que la sensación de la punta de la lengua responde al conocimiento que los sujetos tienen de la palabra que no logran recordar, pero el primer resultado muestra la necesidad de definir una línea de base correcta que nos permita definir la aportación real de la sensación de la punta de la lengua acerca de la posesión del conocimiento.

Varios tipos de sensación de la punta de la lengua
Vimos que Brown y McNeill clasificaron los resultados del FPL en 2 categorías (positivos y negativos), pero Koriat y Lieblich consideraron dicha clasificación insuficiente, y propusieron la clasificación de los resultados en 4 categorías, resultantes de la combinación entre resolución inmediata (si o no) y concordancia entre la palabra requerida por el experimentador y la buscada por el sujeto (si o no). Veámoslo en una tabla con los resultados obtenidos por estos investigadores:

Resolución inmediata Concordancia requerida - Buscada
SI NO
NO .17 .42
SI .11 .30

Los resultados muestran que en la mayor parte de las ocasiones (72%), la SPL aporta una solución errónea (incluso en los casos de resolución inmediata), lo que invita a desconfiar de la capacidad diagnostica de esta sensación. también vemos que Las resoluciones inmediatas se produjeron en un 41% de las ocasiones, de las que la mayoría de ellas fueron erróneas.

El control de las demandas de la tarea
Experimentalmente se ha demostrado que los sujetos pueden variar su criterio para admitir que están experimentando el FPL, en función de lo que creen que espera de ellos el experimentador. El experimento para demostrar esto consistía en presentar 60 preguntas de conocimiento general a sujetos, y pedirles que dijesen en cuales experimentaban el FPL. Se crearon 2 grupos, a uno se le dijo que la dificultad media del cuestionario era baja y a otro que era difícil. Los resultados mostraron que a los que se dijo que era fácil declararon experimentar el FPL en un promedio de 6,45 preguntas y a los que se les informó que era difícil declararon un promedio del 2,2 preguntas.

Esto hace que se deban tomar precauciones a la hora de hacer inferencias sobre los datos experimentales de estos procedimientos, haciéndonos dudar de aquellos experimentos que presentan una tasa de incidencia muy elevada, y también nos muestra la necesidad de que en dichos experimentos se establezcan unas condiciones de control adecuadas.

Las diferencias entre la SPL y la sensación de saber

En principio, la SPL parece un caso extremo de la sensación de saber (aquel caso en que presenta su máxima intensidad). Sin embargo, históricamente el estudio de la sensación de saber y de la SPL se ha llevado a cabo de manera diferenciada. Hoy todavía hay dudas sobre que es lo que distingue claramente ambas sensaciones.

Yaniv y Meyer pidieron a sus sujetos que emitieran los dos tipos de juicios ante preguntas de conocimiento general:
  • Juicios de confianza (sensación de saber) cuando eran emitidas.
  • Cuando no encontraban respuesta debían indicar si experimentaban o no sensación de la punta de la lengua.
Calcularon un índice de accesibilidad latente que combinaba juicios de los dos fenómenos y encontraron casos en los que ambos fenómenos aparecían disociados: participantes con alta sensación de punta de la lengua y baja sensación de saber o casos con altas estimaciones de sensación de saber y bajas de punta de la lengua. Esta disociación dio lugar a que Brown diferenciara los componentes de accesibilidad e inminencia.

Según Koriat y Lieblich, también se pueden diferenciar ambos fenómenos en el sentido de que cuando varios sujetos tengan la SPL, aquellos que puedan recordar mas letras de la palabra, tendrán mas sensación de saber que aquellos que no recuerdan o solo recuerdan una, por ej. Koriat y Lieblich vienen a decir que en el procedimiento desarrollado por Brown y McNeill para estudiar el FPL, hay implícito un procedimiento de juicios de “sensación de saber”.

Así, la mayor parte de los investigadores esta de acuerdo en afirmar que la SPL es distinta a la sensación de saber. Brown señalo dos criterios básicos para distinguirlas:
  • La SPL se produce de forma involuntaria, espontánea, mientras que la sensación de saber es algo que surge en respuesta a unas instrucciones experimentales.
  • La sensación de saber es una estimación acerca del reconocimiento posterior del ítem, mientras que la SPL es una sensación acerca del recuerdo del ítem.
Sin embargo, hoy día parece que los juicios de sensación de saber también se dan espontáneamente en la vida cotidiana ante demandas de la propia situación, lo que pasa es que son menos llamativos que los juicios de SPL.

Por otro lado, existen muchos casos en los que tanto la SPL como la sensación de saber se han analizado como predoctores tanto de recuerdo como de reconocimiento.

Entonces, ¿debemos distinguir entre ambos conceptos? → Si, ya que:
  • Las correlaciones entre ambos fenómenos no son tan altas como cabria esperar si se tratase del mismo tipo de juicio.
  • Se producen situaciones en las que los juicios de sensación de saber y los de SPL aparecen sorprendentemente disociados.
Esta disociación la podemos ver en el experimento de Yaniv y Meyer antes citado (donde estos autores presentaban el índice de accesibilidad latente), en el que hubo 52 casos en los que la SPL fue acompañada de una baja sensación de saber y viceversa, lo que en principio parece inconsistente.

Esto ha llevado a Smith a distinguir 2 componentes en los juicios de SPL:
  • Un componente análogo a la sensación de saber, que predice una estimación del conocimiento uno tiene.
  • Un componente que predice la inminencia de la aparición del recuerdo.
Por ello, Brown propone como definición experimental de la sensación de la punta de la lengua, como una respuesta no lograda en la que:
  • La palabra se sabe pero no esta accesible.
  • Su recuerdo parece inminente.
Todo ello nos lleva a tener en cuenta dos implicaciones:
  • Si el fenómeno es una sensación de inminencia del recuerdo, el criterio que debemos utilizar para evaluar su capacidad predictiva ha de ser la tasa de recuerdo inmediato posterior (en 1 o 2 minutos).
  • La condición de control necesaria que debemos utilizar es que el sujeto se tiene que hallar convencido de poseer una información determinada que no logra superar (con el máximo valor de sensación de saber) xo no anticipa resolver de manera inmediata la situación de aparente inaccesibilidad a dicha info. El empleo de esta condición de control nos permitiría detectar la aportación neta del componente de inminencia que hay en la SPL, que parece ser su característica verdaderamente distintiva.

Análisis de las diferencias entre facilidad y juicio de aprendizaje y sensación de saber

En principio, se puede pensar que los juicios de facilidad de aprendizaje y los de conocimiento o aprendizaje están muy relacionados porque, en realidad, responden a un mismo proceso psicológico: el material que se considera mas o menos fácil de aprender cuando es presentado a los sujetos (juicios de facilidad) se considerará también mas o menos fácil de recordar una vez aprendido (juicios de conocimiento o aprendizaje). por el contrario, la relación de estos dos juicios con los de sensación de saber, de entrada no esta tan clara, porque estos últimos están basados en aquellos elementos que, en un primer momento, no se consiguen recuperar.

Leonesion y Nelson (1990), realizaron un estudio centrado en la investigación de las diferencias entre estos tres conceptos. Así, los sujetos pasaron por estas fases: juicios de facilidad de aprendizaje → fase de adquisición → juicios de aprendizaje → prueba de recuerdo →  sensación de saber →  prueba de reconocimiento.

Los resultados muestran lo siguiente:
  1. Las correlaciones entre los tres tipos de juicios fueron significativas xo bajas (la mas alta fue de 0,19 entre juicios de facilidad y aprendizaje).
  2. Los mejores predictores del recuerdo posterior fueron por este orden: número de ensayos, juicios de aprendizaje y juicios de facilidad de aprendizaje.
  3. Los mejores predictores del reconocimiento fueron, por este orden: número de ensayos, juicios de aprendizaje y juicios de sensación de conocer.
Nótese que los juicios de sensación de conocer no fueron predictores del recuerdo y los de facilidad de aprendizaje no lo fueron del reconocimiento.

Todos los resultados apuntan a que cada uno de los juicios tiene algo en común con los demás, pero a la vez algo independiente y único. Es decir, que cada uno es resultante de una evaluación multidimensional, parcialmente solapado con cualquiera de los demás, pero en parte también independiente y peculiar.

Parece que los juicios mas afectados por factores de adquisición son los de aprendizaje y que los juicios de sensación de conocer son los mas alejados de la adquisición, lo que quizás explica su menor peso en el recuerdo posterior (la sensación de conocer suele presentar correlaciones con el reconocimiento posterior que en general son modestas).

Análisis de los juicios de confianza

Los juicios de confianza los realiza el sujeto inmediatamente después emitir su respuesta, estimando la confianza que tiene en ella, la esperanza de que sea correcta. Vemos que son estimaciones retrospectivas, a diferencia de las anteriores.
Ej.: Pregunta: ¿qué psicólogo inició la revolución conductista?
Respuesta: Watson.
Pregunta: ¿que confianza tiene en que su respuesta sea correcta? (0- nula 10- máxima.
Respuesta: 9

Los datos experimentales muestran que los niveles de correlación entre los juicios de confianza y la latencia de las respuestas correctas es de 0,55.

Nelson y Narens observaron cierta complicación adicional que ofrece la interpretación de los resultados obtenidos con los juicios de confianza. Estos juicios se hacen después de emitir las respuestas y esto supone que el individuo puede elaborarlos teniendo en cuenta que su respuesta elegida es ya de dominio público. Es evidente que esto impone cierta demanda de consistencia respecto al juicio de confianza que se emite con posterioridad, demanda a la que cada uno de nosotros será más o menos susceptible.

La diferencia con los juicios de sensación de saber es que aquellos se emiten para valorar nuestro grado de conocimiento cuando no somos capaces de recuperar una respuesta, mientras que en los juicios de confianza sí se emite una respuesta y se trata de evaluar el grado en que confiamos estar en lo cierto.

Acceso a la Información Metamnemónica

Vimos que la metacognición era el conocimiento que tiene el sujeto acerca de su propio estado psicológico. Aquí vamos a ver dos posiciones básicas que se han planteado acerca de los modos en los que el individuo accede a su propio contenido psicológico para obtener información  sobre la que construir sus juicios y estimaciones metacognitivas.

Hipótesis del acceso directo al trazo

Según la hipótesis de acceso directo al trazo, las personas tienen un mecanismo que supervisa el estado del trazo de la memoria en cada momento, y pueden así conocer el estado de su fuerza. Los supuestos de esta hipótesis, señalados por Hart fueron los siguientes:
  1. La memoria es falible, cada ítem está almacenado con una mayor o menor fuerza, de la que depende su recuperabilidad y su resistencia al olvido.
  2. La falibilidad de la memoria depende de la técnica empleada para su análisis. Un ítem puede estar almacenado con una fuerza que permita su reconocimiento, pero que no permita su recuerdo.
  3. La existencia de un proceso de supervisión que detecte la presencia de un ítem en memoria (sea o no recuperable) es de gran utilidad. Este proceso de supervisión se denomina MEMO (memory monitoring).
  4. El proceso de supervisión MEMO debe ser independiente del sistema de recuperación, para no encontrarse con las mismas limitaciones que él.
  5. El proceso MEMO también tiene un umbral que depende de la fuerza del trazo: por encima de dicho umbral informa que el ítem está en memoria, y por debajo que no está, por lo que no detecta ítems con poca fuerza del trazo. Hart supuso que el umbral MEMO esta siempre por debajo del umbral de recuerdo, pero por encima del umbral de las técnicas de ahorro. El umbral de reconocimiento esta entre el umbral de las técnicas de ahorro y el umbral de recuerdo, dependiendo de la dificultad de la prueba de reconocimiento (que puede ajustar el experimentador).
  6. El umbral memo es, hasta cierto punto, ajustable por el individuo que realiza las pruebas.
Nelson, Gerler y Narens (1984) han apuntado una variación a los supuestos 1 y 2, consistente en que ellos opinan que el trazo de memoria es multidimensional, es decir, que puede contener info acerca de diversos aspectos del objeto de recuerdo. por ej. es posible reconocer total o parcialmente el referente semántico de un objeto y haber olvidado en parte o del todo su etiqueta léxica o nombre.

En la siguiente figura podemos ver las distintas posibilidades de ubicación del umbral de una prueba de reconocimiento, señalado con los puntos A, B, y C, dentro de los umbrales de recuerdo, MEMO y de ahorro:



Analicémoslos separadamente:

  1. En el punto B, el umbral de reconocimiento coincide con el umbral de MEMO, por lo que coincidirán los resultados positivos y negativos en el reconocimiento con los obtenidos sobre el procesamiento MEMO. Esta situación corresponde con la calibración de la supervisión perfecta: la sensación de saber es un predictor infalible del rendimiento en reconocimiento.
  2. En el punto A, el umbral de reconocimiento esta por debajo del umbral MEMO, por lo que se va a superar una prueba de reconocimiento de ítems que se supone no se conocían.
  3. En el punto C, el umbral de reconocimiento esta por encima del umbral MEMO, por lo que no se va a superar una prueba de reconocimiento de ítems que se supone se conocen.
Vemos como el modelo de Hart explica tanto la precisión de los juicios metamnemónicos como su imprecisión: depende de la dificultad de la prueba de reconocimiento.

La implicación más importante de la hipótesis de acceso directo al trazo es la asociación funcional entre los juicios de metaconocimiento y el rendimiento. Al suponer que los juicios de metamemoria prospectiva se basan en el contenido mismo de la memoria, estamos afirmando que ambos mecanismos están asociados. Por tanto, supuestos relativamente constantes los desajustes entre MEMO y la prueba criterio, podemos predecir que:
  • Las predicciones de los sujetos han de ser acertadas, en mayor o menor grado.
  • Cualquier factor que afecte al rendimiento memorístico afectará también y en la misma dirección al juicio metamnemónico.

Hipótesis de los mecanismos inferenciales

Esta hipótesis surge por la incongruencia implícita en la supuesta independencia del mecanismo supervisor del acceso directo al trazo y la recuperación de los contenidos de memoria, ya que no tiene mucho sentido poder “ver” directamente un contenido de memoria y no poder recuperarlo.

La hipótesis de los mecanismos inferenciales propone que los juicios de metamemoria no se realizan basándonos en contenidos que comprobamos que existen realmente en memoria (es decir, no accedemos directamente a la huella de memoria), sino que se basan en inferencias o suposiciones sobre dichos contenidos de memoria.

En contraste con la hipótesis de acceso directo que predecía una relación directa y funcional entre el trazo de memoria y el juicio de metamemoria, desde la hipótesis de los mecanismos inferenciales podemos predecir que:
  1. Es posible la demostración experimental de la disociación entre la info real de la memoria y los juicios metamnemonicos
  2. Pueden realizarse juicios de metamemoria seguros y consistentes con un acierto real mínimo.
Las variables que influyen en los mecanismos inferenciales que aportan seguridad a los juicios de metamemoria que no se ajustan a la realidad del conocimiento son múltiples: familiaridad del material o de las claves de recuperación, conocimiento del dominio sobre el que se basa el material…

La mayor evidencia sobre la que se apoya la hipótesis de los mecanismos inferenciales es la realización de juicios de confianza consistentes y seguros sobre material irreal o inventado, como demostró el trabajo de Schwartz (1998).
Schwartz (1998): Demostró que es posible experimentar sensaciones de la punta de la lengua ilusorias respecto a conocimiento que en realidad no poseemos (su “disponibilidad” se sabe a ciencia cierta que es nula).
Procedimiento:
Presentó a los sujetos, 100 preguntas de conocimiento general, de las cuales 20 no tenían respuesta correcta posible (eran absurdas).
Resultados:
Los sujetos manifestaron experimentar sensaciones de punta de la lengua en una promedio de 3,58 de las 20 cuestiones absurdas.
Esto quiere decir que los sujetos son capaces de realizar juicios de sensación de conocer positivos o con una elevada sensación de confianza sobre material que nunca ha existido en su memoria (del cual, por tanto, no hay huella que supervisar).

Parece que los individuos pueden hacer inferencias sobre el estado de su conocimiento basadas en criterios que para los propios individuos ostentan más fiabilidad y validez de las que poseen en realidad. A veces, estos criterios tienen una historia de éxitos en cuanto a haber permitido calibraciones aceptables en ocasiones anteriores. Pero esto puede ser posible simplemente debido a que dan lugar a calibraciones ajustadas porque guardan una relación correlacional con variables de memoria.

Desde este punto de vista, los sujetos se basan en otras fuentes de información, distintas del contenido mismo del trazo de memoria, para aventurar la posibilidad de recuperación posterior del trazo. Entre estas informaciones se encuentran algunas relacionadas con el propio objetivo, como su facilidad de procesamiento, la cantidad de información parcial recuperada y el grado de interferencia con material bloqueante. Por otro lado, también se pueden elaborar heurísticos basados en información relacionada con la clave de recuperación, como la familiaridad de la clave, el conocimiento de dominio o incluso la deseabilidad social.

En la medida en que esta hipótesis contempla como dos entidades psicológicas independientes el trazo de memoria y la información que justifica los juicios de metamemoria, pueden extraerse de ellas dos predicciones que contrastan claramente con las derivadas de la hipótesis del acceso directo:
  1. Es posible demostrar experimentalmente disociaciones funcionales entre el rendimiento en una prueba de memoria y los juicios de metamemoria.
  2. Los sujetos pueden realizar juicios de metamemoria consistentes cuya validez llegue a ser casi nula.

¿Existe un acceso privilegiado a los propios contenidos de memoria?

La hipótesis de acceso al trazo suponía q, además del mecanismo en si responsable de la recuperación de la info, existía otro mecanismo paralelo capaz de acceder al trazo para analizar su estado sin recuperarlo.

Sin embargo, desde la hipótesis general de que los juicios metamnemónicos son fruto de inferencias, se opina que las fuentes de info son otras (q veremos en el apartado siguiente). Pero en cualquier caso, para hacer las inferencias también se necesitan contenidos mentales sobre que hacerlas, por lo que se requiere un acceso a ellos.

Por tanto, aunque descartemos que el individuo tiene siempre acceso a sus contenidos memorísticos, como asume la hipótesis del acceso directo, y supongamos que en la mayor parte de las ocasiones no tiene acceso mas que a indicios indirectos, parece que es necesario preguntarse si es posible ese acceso privilegiado a los contenidos mentales.

En el ámbito de la metamemoria la pregunta clave es si los individuos tienen algún conocimiento especial de sus propias posibilidades de éxito en una prueba de memoria, aunque no sea a través del acceso directo al trazo, sino gracias al acceso a cualquier otro tipo de información privada no observable externamente.

Veamos ahora un procedimiento experimental usado para tratar de responder la pregunta clave sobre si existe o no un acceso único (sea este directo o inferencial) a los contenidos de la memoria de las personas que realizan una estimación de su conocimientos.

El procedimiento creado por Vesonder y Voss (1985), se basa en la utilización de tres tipos de participantes o tríos, según su función en el experimento:
  • Protagonistas: son los que deben estudiar el material, emitir un juicio de metamemoria y realizar la prueba de memoria (que se calibrará posteriormente).
  • Observadores: deben hacer predicciones sobre el rendimiento de los protagonistas en la prueba de memoria, conociendo tanto el material como las respuestas del protagonista (respuesta pública).
  • Jueces: también deben predecir el rendimiento de los protagonistas, pero solo conociendo el material, no las respuestas de los protagonistas.
Las hipótesis sobre las que se sustenta este procedimiento experimental para inferir el acceso privilegiado o no del protagonista son:
  • Si existe un acceso privilegiado a la propia información, las predicciones del protagonista sobre su ejecución deberán ser mejores que las de observadores y jueces.
  • Si existe información adicional a las características del material para emitir las predicciones del rendimiento, los observadores obtendrán un mejor ajuste que los jueces. Es decir, que si la observación de los protagonistas aporta algo al ajuste de los juicios, los observadores obtendrán un mejor ajuste que los jueces.
Los resultados parecen indicar que:
  • Existen criterios utilizados por los tres tipos de participantes (ej.: dificultad del material), lo que explica la calibración relativa de los jueces.
  • En la elaboración de las predicciones se utilizan indicios públicos en el comportamiento del protagonista que pueden influir en la calibración de los juicios (por ej.: el tiempo que se tarda en emitir una respuesta, o gestos…). Esto explica el mejor resultado de los observadores respecto a los jueces.
  • Una vez controladas las deficiencias metodológicas, parece que existe información privada, a la que solo los protagonistas acceden. Esto explica la mejor calibración de los protagonistas respecto a observadores y jueces.

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