La Comunicación Social

La comunicación y los símbolos

La comunicación es fundamental para el comportamiento social. Cuando ella falla queda bloqueada toda acción conjunta. La comunicación es el proceso por el cual los individuos se transmiten mutuamente información, ideas, actitudes y emociones. Es básica para la condición humana.
La asociación entre un símbolo verbal y una experiencia es esencial para el lenguaje. Como los símbolos son compartidos por los seres humanos, se puede transferir mediante el uso de palabras, mensajes. La comunicación es el medio primordial por el cual los humanos se conectan entre sí. La vida está sumergida en gran medida en ambientes simbólicos. Diversos insectos sociales se juntan en grupos organizados y su comportamiento está determinado por bases fisiológicas e instintivas. Pero como los humanos no tienen esos mecanismos innatos, la comunicación simbólica se ha vuelto el principal mecanismo compensador mediante el cual se coordina y estructura la conducta dentro de grupos y sociedades.
La comunicación permite establecer una comunalidad con otro individuo. El emisor y el receptor se sintonizan para un mensaje determinado. Esto requiere que uno de ellos codifique un mensaje tomando una idea y dándole forma de una señal que pueda ser luego transmitida a otro. Una vez codificado y enviado en forma de señal, el mensaje se vuelve independientemente del emisor. El destinatario recibe la señal y la descodifica apropiadamente.
Un símbolo es cualquier objeto o suceso que ha llegado a representar socialmente alguna otra cosa. Es un signo que transmite significado en virtud de cierta convención compartida con la sociedad. Son representaciones arbitrarias de cosas reales. Los símbolos adoptan múltiples formas: palabras habladas y escritas, mascaras, formas de peinarse, vestimentas, adornos, tatuajes, cintas, velos, medallones y otros artificios, los colores, los gestos y ademanes, etc...
Los símbolos son instrumentos socialmente compartidos para la comunicación humana. Los símbolos son decisivos para la conducta social puesto que esta se lleva a cabo de acuerdo con los significados que se desean transmitir.

El lenguaje

Según Thomas Mann el lenguaje es la civilización misma. Sin el lenguaje articulado no se tendría ninguna organización social humana. Sin lenguaje se carecería de organización política, económica, eclesiástica, militar, códigos morales y de leyes, de ciencia, etc... Sin alguna forma de comunicación simbólica no se tendría cultura.
El lenguaje es un sistema socialmente estructurado de patrones sonoros con significados normalizados. El lenguaje es nuestra forma primordial de comunicación, el vehículo principal para la transmisión de significados. Encuentra expresión en el habla; la escritura es secundaria y derivada del habla: es un sistema desarrollado por imitación del lenguaje hablado.
El lenguaje tiene dos funciones primordiales:
  1. Permite la comunicación con los otros y la transmisión de ideas, actitudes, información.
  2. Facilita el pensamiento.

El metasignificado

Los símbolos tienen significado. Los científicos sociales conciben el significado como la relación que, en la experiencia de un individuo o grupo, tiene una cosa cualquiera con todos los demás objetos o sucesos. Es la expresión de toda información que existe en nuestra memoria ligada o vinculada con la representación simbólica de algo.
Hay que distinguir entre:
  • El significado denotativo: aquella parte de la definición de una palabra que designa un objeto o suceso. Enuncia ciertas propiedades de este.
  • El significado connotativo: son asociaciones emocionales y valorativas que produce el término. Tiene matices peyorativos.
Osgood creó una forma de definición que denominó diferencial semántico con el objetivo de identificar de manera más precisa los significados connotativos de las palabras. Osgood comprobó que los significados connotativos se desenvuelven primordialmente a lo largo de tres dimensiones: la dimensión de valoración (bueno, malo, agradable, etc...), la dimensión de potencia (fuerte, débil, grande, etc...) y la dimensión de actividad (rápido, lento, activo, etc...).

El paralenguaje

El paralenguaje se refiere a los aspectos no semánticos del habla: el tono de la voz, su volumen, el ritmo del habla, ciertos sonidos extra lingüísticos, el acento, etc... Tiene que ver, no con lo que dice, sino en como lo dice. Es conveniente evitar que en una charla las voces de los interlocutores se superpongan demasiado. Para evitar esto hay una serie de reglas y señales que implican el turnarse. Hay varios indicadores de conducta que actúan como señales de que se cede el turno al interlocutor:
  • Entonación: se eleva o baja la voz.
  • Retardo paralingual: la silaba final se pronuncia de manera más lenta y arrastrada.
  • Movimientos corporales: movimientos de manos, ojos, etc...
  • Indicadores verbales: se usan expresiones estereotipadas.
  • Sintaxis: se usan clausulas gramaticales que incluyen sujeto y predicado.
Las señales para evitar la interrupción son varias: se conserva el volumen, la cabeza está erecta, los ojos casi fijos, las manos gesticulan, y las pausas se llenan de muletillas tales como "hmmm" o "este...". La comunicación por canal de vuelta se refiere a que el oyente señala mediante indicadores típicos que no cree que haya llegado su turno de hablar. Usa señales de tipo: "si, si ", "aja", completa las oraciones del emisor o bien hace un resumen de los que ha dicho el emisor hasta ese momento.
El habla infantil se considera un tipo de paralenguaje. Lo que más la caracteriza es el tono agudo y la exagerada entonación.

El lenguaje corporal

El lenguaje corporal (kinética) es la comunicación de significados por medios no verbales: movimientos físicos, gestos y ademanes. A través de los movimientos del cuerpo se comunica información sobre los sentimientos, actitudes e intenciones. A menudo se combina el lenguaje corporal con el verbal y con el paralenguaje. Mehrabian (68) llegó a establecer una fórmula acerca de la proporción en que se da esa combinación: 7% verbal, 38% entonación y 55% signos faciales. Birdwhistell (70) dijo que el significado social de una conversación o interacción solo es transmitido en un 30 a 35 % por las palabras. La mayoría de los investigadores han llegado a la conclusión de que los indicadores no verbales son los más prominentes, aunque discrepan en cuanto a la proporción exacta de significado que se transmite con ellos por comparación con los indicadores verbales. Además se tiende a dar un mayor peso a la expresión facial que al contenido verbal o a la entonación al interpretar una comunicación en que estos elementos parezcan contradictorios.
Mehrabian propuso que las personas recurren a la postura corporal para señalar el agrado o desagrado hacia la otra persona. Cuanto mayor es el sentimiento positivo hacia alguien, más se tiende a inclinar el cuerpo hacia él, más se mira directamente a los ojos y más se procura estar próximo al cuerpo del otro. LeFrevre y Pat y Hugh McGinley han comprobado que los interlocutores que adoptan una posición corporal abierta (codos alejados del cuerpo, manos y brazos extendidos, rodillas separadas, piernas extendidas o bien el tobillo de una pierna sobre la rodilla de la otra) obtienen mayores cambios en las actitudes de sus oyentes. Scheflen ha dicho que el lenguaje corporal desempeña un papel crítico en la conducta de cortejo: se revela una intensificación del tono muscular, el cuerpo se vuelve erecto, las piernas se enderezan y estiran y nunca se adopta una posición indolente.
Si en verdad los movimientos, meneos y contorsiones que acompañan al lenguaje ordinario definen estados psíquicos interiores, debería ser posible descifrar el lenguaje corporal. Sin embargo, esto presenta una tremenda dificultad y las formulaciones hechas son bastante imprecisas. Love (72) procuró infructuosamente establecer una relación congruente entre el lenguaje corporal y las actitudes. Llegó a la conclusión de que los individuos despliegan pautas no verbales que guardan una correlación confiable con sus actitudes internas sólo cuando deciden estos deliberadamente transmitir un cierto mensaje con su lenguaje corporal.
Sin embargo hay un aspecto del lenguaje corporal que está ligado a ciertos estados interiores: la expresión facial de las emociones. Darwin (1872) afirmó que las conductas faciales asociadas con las emociones universales, y fueron establecidas en consonancia con los principios de la teoría de la evolución. Se ha procurado buscar la base biológica de diversas expresiones faciales: estudiando animales, estudiando niños nacidos con ceguera congénita, etc... Los estudios con estos últimos han demostrado que los niños muestran pautas emocionales similares a las de los individuos que disponen de visión normal.
Erkman ha establecido que existen ciertas constantes interculturales en cuanto al nexo entre emociones específicas y conductas faciales particulares. Con su estudio vio que estudiantes de diversos países coincidían en cuanto a la atribución de emociones a diferentes fotografías de rostros. Según Erkman el sistema nervioso central de los seres humanos está genéticamente preestructurado para la expresión facial de las emociones. No descarta la importancia del ambiente. El aprendizaje determina qué circunstancias provocaran una cierta expresión emocional y cada cultura formula sus propias "reglas de exhibición", que regulan dicha expresión. El rostro es el vehículo decisivo para la expresión subjetiva de la experiencia.

La adquisición del lenguaje

Alrededor del año de edad, el niño muestra típicamente signos de comprender ciertas palabras y emplea algunos sonidos para designar objetos o personas. Cuando tiene 18 meses su repertorio abarca de 3 a 50 palabras; a los dos años es capaz de formar oraciones simples de 2 o 3 palabras; a los cuatro, la mayoría de los niños han dominado ya toda la compleja y abstracta estructura de su lengua natal. La pregunta fundamental es como es posible que el niño hable. Hay dos teorías para explicar este fenómeno:

Teoría del aprendizaje

La adquisición del lenguaje por el aprendizaje está ligada a Skinner. Según él, hay diversas respuestas que se dan en el lenguaje de los niños pequeños:
  • Respuestas de mandar (de demandar o comandar): puede surgir simplemente como un balbuceo de un niño cuyo resultado es que su progenitor lo provea de un estimulo que satisface su necesidad. El padre o madre presupone que le niño está mandando agua o algo otro. Repetida la secuencia en varias ocasiones se incrementa la posibilidad de que el niño profiera el mismo balbuceo cuando quiera aquello que sus padres le traen, agua u otra cosa.
  • Respuestas de tacto (de contacto): se producen cuando el niño está en contacto efectivo con un suceso u objeto. El niño hace un balbuceo aleatorio parecido a como se llama el objeto y el padre asocia este balbuceo al objeto en cuestión y se lo da. Una vez que la secuencia se repite varias veces, el niño aprende a producir esta respuesta cada vez que toma contacto con el estimulo pertinente.
  • Respuestas de eco: el niño imita el sonido que sus padres hacen en relación con un estimulo dado.
Por debajo de este enfoque de la adquisición del lenguaje está la teoría de Skinner acerca de la conducta aprendida, que el ha llamado conducta de "estímulo respuesta/ estimulo reforzador (E-R- E). Interesan los estímulos que provocan respuestas determinadas y las recompensas o castigos que ha su vez mantienen dichas conductas. A través de lo que parece ser en esencia un proceso de ensayo y error, el niño llega a dominar ciertas palabras.

Teoría innatista

Chomsky discrepa con las formulaciones de Skinner acerca del aprendizaje de la lengua. Chomsky afirma que el proceso descrito por los teóricos del aprendizaje es en esencia un proceso de ensayo y error, no puede dar razón de que un niño domine su lengua natal a los cuatro o cinco años de edad. incluso un adulto sería avasallado por la enormidad de la tarea que representa lo que debe aprender un niño para hablar y comunicarse.
Según Chomsky, la clave de la adquisición del lenguaje reside en un mecanismo generador del lenguaje, innato: es el dispositivo de adquisición del lenguaje (DAL). Este dispositivo suministra reglas intuitivas no verbales: reglas de producción o gramática transformacional, que permiten generar la variedad infinita de oraciones que producen, y comprender la infinita variedad de oraciones que escuchan. El lenguaje está genéticamente programado en el cerebro. En apoyo a esta concepción Chomsky cita datos referentes a lo que él llama los universales lingüísticos: por ejemplo, el que todas lenguas reconocen la diferencia entre vocales y consonantes, el uso de silabas, etc... Estas reglas básicas no necesitan ser aprendidas. El niño está equipado de una suerte de conocimiento innato de ellas. Todo lo que se necesita es que alcance una etapa de maduración apropiada, en cuyo caso su disposición o capacidad para hablar es liberada mediante la estimulación adecuada de otros hablantes. Chomsky no sostiene que los niños estén genéticamente dotados de lenguajes específicos sino que poseen esa aptitud innata para la generación de una gramática y que los fundamentos de todas las gramáticas son esencialmente similares en las distintas lenguas.

Hay una diferencia básica entre las teorías propuestas por Skinner y Chomsky. Al primero no le interesa lo que ocurre dentro del organismo mientras que al segundo es lo que le interesa primordialmente. Tanto los aspectos innatistas como los aprendidos desempeñan un papel en la adquisición del lenguaje, por lo cual cada enfoque solo nos muestra una parte del cuadro. El desarrollo inicial de las emisiones sonoras humanas parece ser relativamente independiente de la cantidad, naturaleza u oportunidad en que los progenitores emiten sus sonidos. Lenneberg revela que las etapas fundamentales en la adquisición del lenguaje por el niño están íntimamente ligadas con las etapas de sus adquisiciones motoras. Sugiere que el desarrollo del lenguaje está íntimamente ligado al crecimiento y desarrollo físico e insiste en que estas etapas evolutivas se cumplen en forma independiente de la cultura. Según Lenneberg, la adquisición del lenguaje es un intercambio continuo entre el organismo y su ambiente, en el cual el primero literalmente se modifica a sí mismo al responder al segundo.
Según Brown, el hombre no desarrolla el lenguaje si crece en medio de animales o aislado. El lenguaje es adquirido únicamente por el ser humano que nace dentro de una comunidad lingüística. Por consiguiente, la adquisición del lenguaje no puede entenderse si se examina en forma exclusiva la programación genética o los factores del aprendizaje. Lo que ocurre es una compleja interacción entre procesos bioquímicos, factores madurativos, estrategias de aprendizaje y el medio social.

Lenguaje y pensamiento

El pensar es un proceso no observable, que se desenvuelve en el interior de nuestra mente. El pensar se refiere a un proceso de manipulación mental de imágenes, símbolos e ideas. Una porción sustancial de nuestro pensamiento es de naturaleza lingüística. Al clasificar las experiencias en conceptos simbólicos se pueden desembrollar los estímulos confiriéndoles significación. Se enlazan esos estímulos y se vinculan las sensaciones actuales con series de organizaciones y de experiencias perceptuales que ocurrieron en el pasado. En el proceso de pensar ocupa un lugar preponderante la capacidad para abordar las cosas en otro espacio y en otro tiempo, no limitándose los estímulos del aquí y ahora, inmediatamente presentes.
Sapir y Whorf han desarrollado la tesis de la relatividad lingüística. Sostienen que el pensamiento depende de la lengua en que se piensa. Es decir que se organiza el mundo y se reacciona a él de determinadas maneras a causa del sistema lingüístico presente en la mente. El mundo es retratado y moldeado por nuestro lenguaje y como las lenguas difieren, también difieren las cosmovisiones. Se seleccionan los datos sensoriales según como se están las personas programadas por su lengua, de manera tal que los hablantes de lenguas distintas habitan mundos sensoriales distintos.
La tesis contraria es la del lenguaje como recipiente del pensamiento, que afirma que el pensamiento proporciona los conceptos o categorías que con posterioridad hallan expresión en el lenguaje. El lenguaje seria simplemente el recipiente de un pensamiento establecido en forma previa, que se produce con independencia de aquel. El lenguaje funcionaria como una simple modalidad de transmisión del pensamiento. Bornstein demostró que los niños de cuatro meses de edad dividen el espectro cromático en cuatro colores básicos: azul, verde, amarillo y rojo. Por consiguiente, antes de recibir cualquier formación cultural y antes de adquirir el lenguaje, ya el niño evidencia un alto grado de organización del mundo cromático. Esta investigación sugiere que el organismo humano distingue esos cuatro colores y que esa categorización precede al lenguaje, el cual seria simplemente, por lo tanto, continente anterior.
Bornstein concluyó que los niños abordan el mundo visual con ciertas tendencias previas. Sus presentaciones psíquicas están organizadas en categorías cromáticas más bien que en códigos exactos correspondientes a las longitudes de onda. El color constituye una dimensión física continua. El hecho de que los bebés fragmenten el espectro significa para Bornstein que están naturalmente dotados de la capacidad de discriminar la información cromática en términos de categorías preverbales.
La postura de la relatividad lingüística y la que considera al lenguaje como recipiente del pensamiento se alzan en agudo contraste. Según una, el lenguaje plasma el pensar; según la otra, el pensar plasma el lenguaje. Estas dos concepciones no son mutuamente excluyentes ya que tanto el lenguaje como el pensamiento interactúan de modo tal que cada cual influye en el otro y lo conforma. Lo que se piensa afecta lo que se dice, y lo que se aprende a través de la comunicación verbal afecta lo que se piensa.

La incomunicación

El fenómeno de la incomunicación no ha sido demasiado estudiado. La psiquiatría o la psicología del lenguaje han estudiado el lenguaje de los esquizofrénicos. Sin embargo, para entender la incomunicación, hay que determinar unos cuantos aspectos de la comunicación. La comunicación es la transmisión de significados de manera consciente o no consciente entre dos o más sujetos. Para hacer posible la comunicación, los sujetos deben compartir un sistema de símbolos o señales. La información es el objeto de la transmisión y el lenguaje es el sistema de señales que se utilizan en la comunicación.
Hay dos tipos de signos. Esta diferencia la estableció Morris:
  • Señales: tienen un significado natural. Son utilizadas por los animales.
  • Símbolos: tienen un significado convencional. Los utilizan los humanos.
La comunicación se puede considerar en dos dimensiones:
  • Dimensión técnica: el lenguaje tiene una estructura. Se usa un circuito de transmisión de información: de emisor a receptor. El mensaje es de carácter tridimensional:
    • Para comunicarse se usa un canal.
    • En función del canal, se usan determinadas herramientas que son los sistemas de signos.
    • Las herramientas condicionan los mensajes.
    Entre emisor y receptor se debe dar una afinidad comunicativa.
  • Dimensión psicosocial: en el lenguaje hay tres elementos. Cada uno tiene unas funciones y el dominio de uno o de otro en la comunicación condiciona el tipo de lenguaje (Buhler).
EMISOR OBJETOS Y RELACIONES RECEPTOR
FUNCIÓN Evocativa Expresiva Representativa o designada
TIPO DE LENGUAJE Evocativo Expresivo Representativo y designado

El lenguaje expresivo es aquel que está cargado de muchos adjetivos, expresiones hechas, etc... El designativo es aquel que pretende ser neutro de entrada y su finalidad es descriptiva. Y el evocativo tiene referencias al receptor, sugerencias, demandas, etc...
El lenguaje es para la comunicación y para la incomunicación. En esta se dan restricciones dadas por las características no neutras de la situación. La incomunicación se manifiesta en dos sentidos: restricciones dadas por el hecho de usar el lenguaje común y se da una reducción entre lo que se piensa y lo que realmente se quiere decir. La otra fuente de incomunicación es pasar de lo oído a lo comunicado. Cuando uno se comunica no puede hacer referencia a todo aquello que a uno le ha llevado a decir lo que está diciendo.
Estas dos restricciones hacen que en la comunicación se den unos sobreentendidos: tanto el emisor como el receptor saben que no pueden expresar todo, sino que se da por supuesto un tanto que no se comunica, que está implícito. Muchas veces este sobreentendido degenera en otros fenómenos como el malentendido. En el malentendido, entre el emisor y el receptor no hay una buena sintonía. Esto se puede dar de dos maneras:
  • Algo que es sobreentendido pero que no corresponde con la realidad. Por ejemplo, el emisor dice "estoy cansado" y el receptor piensa seguro que viene de la facultad. Por tanto, intenta haber una ayuda pero en verdad lo que se da es un malentendido.
  • El emisor hace una serie de sobreentendido y el receptor interpreta que estos son intencionados. El receptor cree que el emisor lo hace adrede para esconderle algo. Los malentendidos son difíciles de solucionar ya que son implícitos.

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