El Trueque Social

La naturaleza del poder

El poder implica que, en los asuntos humanos, uno de los dos bandos en pugna (individuo o grupo) puede realizar su voluntad contra la del otro bando. En uno de los dos bandos se produce un cambio -en sus actitudes, comportamientos, propósitos, motivación o dirección- que no habría ocurrido en ausencia de poder.
Hawley dice que todo acto social es un ejercicio de poder, toda relación social es una ecuación de poder y todo grupo o sistema social es una organización de poder. El poder impregna cualquier interacción entre los hombres y por ende, se expresa en las relaciones bilaterales, de pareja y de familia. Según algunos psicólogos sociales, no es imprescindible que un bando obtenga los resultados buscados para decir que se ha ejercido poder: basta con que aumente la probabilidad de que alcance dichos resultados favorables.

El poder es una avenida de doble mano

Sostener que alguien tiene poder carece de sentido a menos que digamos en relación con quien lo posee. El poder se ejerce incluso en aquellos casos en que ambos bandos tienen fuerza pareja. Uno de ellos puede equilibrar exactamente al otro y por ende neutralizar su poder, o bien ambos pueden llegar a un acuerdo o solución que no es totalmente beneficioso para uno u otro. No obstante, en la mayoría de los casos las dimensiones del poder no están equilibradas; el poder es desparejo y desigual. La reciprocidad de la influencia persiste a medida que los bandos establecen un acuerdo operativo.
El poder es un vehículo mediante el cual se activa a la gente para que se conduzca de cierta manera. Cundo un grupo minoritario carece de acceso a importantes recursos de poder y encuentra que los remedios coactivos que el Estado impone lo perjudican, sus actos de omisión los vuelve menos vulnerables a la represalia que los actos de comisión o tácticas agresivas más directas.
Emerson y Cook realizaron la teoría del intercambio social. Estos autores conciben el poder como la capacidad de un bando para explotar al otro. El intercambio entre en este cuadro a través de la idea de la equidad, que impone límites normativos a la explotación (las personas definen como justo o equitativo que los miembros del grupo perciban retribuciones proporcionales a sus aportes individuales).

Atribuciones de poder interpersonal

Cuando el cambio se produce en una dirección valorada positivamente, la atribución de poder que hace el sujeto es máxima. En tanto que cuando el cambio se produce en una dirección negativa, el sujeto sostiene haber ejercido una influencia mucho menor.

Voluntades en pugna

El poder da respuesta al problema distributivo que consiste en resolver quien recibirá determinadas cosas, cuándo y de qué manera. El poder decide en gran medida quien será favorecido y quien desfavorecido, quien será el poseedor y quien el desposeído.
El poder también responde al interrogante referido a quienes impondrán sus valores sociales en los asuntos humanos. El poder determina qué individuo o grupo convertirá sus preferencias de conducta en las reglas normativas válidas para todos los demás.

El poder como proceso

Cómo se establece la definición de la situación

Para lograr que los demás actúen de acuerdo con nuestros deseos, necesitamos que su definición de la situación los lleve a que acomoden sus actos a los nuestros, tal como nosotros lo queremos. Manipulando diversos aspectos de nuestro desempeño procuramos moldear la percepción ajena de la realidad, mediante los procesos de:
  • Manejo de las impresiones: se trata de crear una imagen que lleve a los demás a actuar como se quiera que lo hagan.
  • Moldeamiento de la identidad ajena: procura situar a la otra persona en un rol que produzca la respuesta deseada por el sujeto.
En ambos casos se deben evaluar dos factores:
  • Qué resistencia opondrán probablemente los demás a nuestros deseos.
  • Qué recursos necesitaremos invertir para superar esa resistencia.
Asumiendo el rol del otro calculamos cuanto nos insumirá conseguir que actúe o que deje de actuar de determinado modo; y los demás hacen lo mismo con respecto a nosotros.

Evaluación y reevaluación

A medida que la gente modela su accionar tomando en cuenta el accionar ajeno, cada cual hace una permanente evaluación de sus recursos y su disposición a invertir variados montos de ellos en una cierta situación. En este proceso de evaluación constante las personas sospesan los costos y resultados relativos de sus actos pasados y presentes y de sus actos futuros previstos. Se dedican a un juego continuo de conjeturas, en que cada cual estima los probables resultados y encamina su proceder en consecuencia.
Michener, Lawler y Bacharach emprendieron una evaluación experimental del papel que cumple la percepción del poder en las situaciones conflictivas. Cuatro procesos perceptuales son importantes:
  1. La magnitud del perjuicio que un atacante puede infligir potencialmente al blanco que ha elegido
  2. La probabilidad de ejercer un control efectivo sobre dicho blanco
  3. La capacidad del blanco para bloquear los esfuerzos realizados por el atacante
  4. La capacidad del blanco para la represalia luego de que el agresor hubiera descargado su golpe inicial
Consideran que el poder es mayor en condiciones de gran perjuicio (1), alta probabilidad (2), escaso bloqueo (3) y escasa represalia (4). Se adjudica mayor poder al atacante cuando este puede infligir un perjuicio severo y cuando el blanco es incapaz de interceptar su ataque o de vengarse.
Lo que importa no son tanto los recursos efectivos con que cuente una persona como las creencias que los demás tengan acerca de esos recursos, es decir, de sus percepciones y sus definiciones de la situación. El dictador reina organizando las cosas de modo tal que sus partidarios se vigilen los unos a los otros y teman tomar la iniciativa en cualquier acción contraria contra aquel. El poder crea una profecía que genera su propio cumplimiento: los hombres poderosos lo son porque otros hombres creen que ellos son poderosos.

Bases de poder

Las bases de poder son los recursos a que pueden apelar los individuos o grupos en su intento de imponer su voluntad en los asuntos humanos. Estas bases de poder tienden a dividirse en tres categorías:
  • Perjuicios: son recursos que permiten a uno de los dos bandos agregar nuevas desventajas a la situación del contrario.
  • Alicientes: son recursos que permiten a un bando agregar nuevas ventajas a la situación. Suelen entrañar la transferencia de cosas socialmente definidas como buenas, ya se trate de bienes materiales, de servicios o de posiciones de jerarquía, a cambio del acatamiento a los deseos de quien detenta el poder.
  • Persuasión: incluye todos los recursos que habilitan a un bando para modificar el punto de vista de los demás sin agregar ventajas o desventajas a la situación.
Los tipos de poder que se pueden hallar son los siguientes:
  • Poder de retribución: deriva de la capacidad de uno de los bandos de intervenir en las recompensas o castigos que recibe el otro, los cuales pueden ser impersonales (beneficios financieros o multas) o personales ( amor u odio).
  • Poder de los especialistas: deriva de su conocimiento, experiencia, habilidades o idoneidad particulares que poseen o creen que poseen. Por ejemplo, un abogado que suministra asesoramiento.
  • Poder informativo: el poder no depende tanto de la relación social establecida como del contenido especifico de la comunicación o de los nuevos conocimientos que se trasmiten. Por ejemplo, el ama de casa es persuadida por un vendedor de aspiradores que su viejo aspirador es superado por el nuevo que le brinda el vendedor.
  • Poder referencial: opera cuando uno de los bandos usa al otro como marco de referencia para su autoevaluación. Si uno de los bandos se siente muy atraído por el otro, termina adoptando la manera de pensar y actuar de la parte que admira. El poder referencial puede ser positivo o negativo, según si se sigue o se actúa de forma diametralmente opuesta.
  • Poder legítimo: se refiere a que uno de los bandos tiene derecho a afirmar su poder sobre el otro.
Raven y French estudiaron cuáles de estos tipos de poder eran preferidos por los sujetos. Partieron de la premisa de que las personas se conducen de manera básicamente racional y que los dueños del poder, por tanto, lo usarían en la forma que les exija menor vigilancia y les produzca resultados más duraderos. Raven llegó posteriormente a la conclusión de que esta expectativas eran simplistas e ingenuas. Afirmó entonces que en el tipo de poder preferido, influyen muchos factores algunos de los cuales no son racionales. Kipnis puntualiza que no siempre los dueños del poder son libres de seleccionar sus medios de influencia. Los siguientes factores influyen en la selección de una fuente determinada de poder por quien hará uso de ella:
  1. Los supervisores no necesitan recurrir a recompensas para influir en aquellos trabajadores que suelen hacer bien su tarea, que se asemejan al supervisor y con quienes este simpatiza. Los que detentan el poder sienten que pueden contar con que estos trabajadores continuarán acatando sus directivas de manera tal que les es preciso recurrir a recompensas para conseguir dicho acatamiento.
  2. La presencia de trabajadores que no acatan a sus jefes aumenta la cantidad de recompensas que reciben los trabajadores que sí los acatan.
  3. Quienes poseen poder recurrirán con mayor probabilidad a las recompensas si desean asegurarse la buena voluntad de sus subordinados o si tienen dudas acerca de que estos continúen acatandolos.
  4. Si el supervisor atribuye el deficiente empeño de un subordinado a la ineptitud o falta de formación, rara vez recurrirá a la persuasión, más bien invoca su poder especialista y dedica algún tiempo a capacitarlo.
  5. Se aplica la coacción contra aquellos subordinados que revelan actitudes negativas y que niegan la legitimidad de su superior y de los objetivos de la organización.
  6. Se recurre con mayor frecuencia a la coacción cuando el superior carece de confianza en sí mismo, está avasallado por sentimientos de incapacidad laboral o tiene tantas personas a su cargo que no les puede dedicar una atención especial.
  7. Una vez que el supervisor ha aplicado la coacción en alguna oportunidad, le es más difícil pasar a un método menos riguroso, como la persuasión, en situaciones posteriores en que debe ejercer influencia.
  8. Cuando los que poseen poder recurren a medios de influencia más fuertes es más probable que desvaloricen a su subordinado y por ende piensen que ellos mismos son más poderosos.
  9. La coacción suele ser el medio a que se recurre en última instancia, cuando otras medidas han fallado.

Del poder al derecho

La coacción es todo acto realizado por un individuo o grupo con el fin de compeler a otros a seguir un curso de acción determinado. La coacción implica que el individuo o grupo debe seguir las directivas pues de lo contrario quien las ha formulado puede quitarle la vida o inflingirle un padecimiento físico o psicológico.

Élites

Según las ciencias sociales el término llama la atención sobre el hecho de que ciertos individuos o grupos gozan de más poder que otros para forjar las decisiones fundamentales que afectan la vida cotidiana. Las élites son las guardianas de los privilegios, las que abren o cierran las compuertas que regulan el flujo de bienes hacia los diversos individuos y grupos.
Para algunos los privilegios de una élite significan que los gobernantes explotan y manipulan a los gobernados en su propio beneficio, que la élite vive y vive bien a expensas del esfuerzo ajeno. Otros dicen que los dirigentes cumplen tareas beneficiosas apara todos y esenciales para la sociedad.

Control, influencia y autoridad

El control sugiere un procedimiento por el cual se somete a los demás al propio poder. La resistencia a éste es vencida porque se ha vuelto prohibitivamente onerosa o imposible, y no porque el sometido prefiera el curso de la acción que se le ofrece. La influencia sugiere un cambio genuino en las preferencias de un individuo o grupo para acordarlas con las de quienes poseen el poder. La autoridad es el poder legítimo, el utilizado de acuerdo con los valores sociales de las personas que se gobierna con él, y en condiciones que dichas personas consideran apropiadas.

Weber puntualizó que el poder puede ser legitimado de tres maneras:
  • Por autoridad legal racional: los que poseen el poder reclaman el acatamiento de los demás sobre la base de que sus dictámenes y ordenes incumben a su cargo.
  • Por autoridad tradicional: los que poseen el poder atienden a la sanción de la costumbre para legitimar su ejercicio. Su derecho a ser obedecidos deriva de una tradición sagrada, inviolable y eterna.
  • Por autoridad carismática: los que poseen el poder tienen cualidades extraordinarias, sobrehumanas y sobrenaturales. Este tipo de liderazgo es el ejercido por los profetas religiosos y por los héroes políticos y militares.

De la coacción a la autoridad

Aunque la fuerza puede ser un medio eficaz para adueñarse del poder, e incluso el fundamento último de cualquier sistema de privilegio, no es el medio más eficaz para mantener y explotar una posición ventajosa. Los que se adueñan del poder por la fuerza deberán legitimar su acción, transformar esa fuerza en autoridad. El poderío de una élite no descansa en su capacidad de gobernar a través de la coacción y la violencia, sino en su capacidad de inducir a las masas a aceptar su visión del mundo. Esta tarea quizá no sea tan difícil como parece en un principio. La élite se halla en buenas condiciones para reformular las leyes como mejor le parezca.

De la coacción a la influencia

Las élites encuentran imprescindible no sólo transformar la fuerza en autoridad, sino transformarla en influencia, o sea, granjearse la aprobación y apoyo de las masas para las decisiones que deben tomar. El logro de dicha aprobación implica el manejo político de las impresiones, la obtención del poder mediante el control, la influencia y apoyo a la definición que la élite hace de la situación.
  • Flujo de información: existe la necesidad de controlar el flujo de información. Los dirigentes limitan el flujo hacia afuera de la información que llega al público, de manera que ella sólo refleje positivamente sus formas de gobierno, y maximizan el flujo hacia adentro de información exacta sobre la opinión pública y los planes de la oposición.
  • Movilización simbólica del apoyo: las actuaciones en el escenario son donde las elites apelan a símbolos verbales y no verbales para mantener y fortalecer su posición. Gran parte de los discursos políticos tienden a reasegurar a las masas que están en buenas manos y que todo sale como estaba previsto. Las situaciones del escenario entrañan crear un culto a la personalidad de algún dirigente de la élite. Se procura por todos los medios proyectarlo como una persona sabia, atractiva, resulta, capaz de ganar proezas, de triunfos sorprendentes y hasta milagrosos. Y a la par que se dibuja esta aureola heroica en torno del líder, los dirigentes de los grupos opositores son descritos como hipócritas, villanos y canallas.
Hay ciertas noticias que no son noticiables. Los periodistas deben seleccionar aquellos que habrán de describir y luego traducirlos bajo la forma de sucesos públicos para su gran cantidad de lectores. Es evidente que toda noticia periodística es producto de una construcción y no de una mera descripción de la realidad. Una de las dimensiones del poder consiste en la capacidad para hacer que la propia descripción preferida de los hechos se convierta en la realidad percibida de los otros, la capacidad para crear sucesos y moldear de tal modo su descripción que se acomode a los propios intereses y necesidades.

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