La Cognición Social

Introducción

Los seres humanos vivimos en un entorno altamente complejo. Miles de fragmentos de información llegan constantemente a los sentidos y cada instante se convierte en un dilema que demanda una respuesta inmediata. Para tener una representación relativamente articulada del mundo es importante que los perceptores desarrollemos estrategias que nos permitan acomodar nuestras capacidades a las diferentes demandas cognitivas, sobrevivir a la presión informativa y conformar una red de apoyo que nos proporcione el necesario ajuste social.

El Objeto de la Psicología de la Cognición Social

El objeto de la Psicología de la Cognición social es estudiar el modo en que atendemos, interpretamos, analizamos, recordamos y empleamos la información para elaborar juicios y realizar acciones. Esta definición busca armonizar las dos representaciones que existen sobre la Cognición social:
  1. Una, que la considera un conjunto de hipótesis y observaciones relativas al ámbito del razonamiento humano, y que se centra en los constructos de representaciones, las estrategias de cómputo y decisión, las subtareas que relacionan el estímulo con el juicio del perceptor y los sistemas de almacenamiento.
  2. Otra, que la entiende como una aproximación teórica y empírica para comprender todos los fenómenos de la conducta social, investigando las estructuras y procesos cognitivos que tienen lugar en ellos.
Vamos a centrarnos en las 4 hipótesis de la Cognición social que sirven de eje a esta sección:
  • Primera hipótesis. Las conductas humanas no son respuestas al medio, sino el resultado de una interacción entre la información nueva y el conocimiento previo.
  • Segunda hipótesis. La racionalidad humana no es producto de la lógica, sino del uso de heurísticos (rutina simplificada que ayuda a encontrar soluciones a muchos problemas cotidianos) que potencian su capacidad adaptativa.
  • Tercera hipótesis. Los motivos, afectos y emociones no sólo no interfieren en la racionalidad humana, sino que son indispensables para lograrla.
  • Cuarta hipótesis. Los aspectos no conscientes y automáticos, lejos de representar un mundo instintivo y paralelo al consciente, son una parte importante del escenario responsable de la conducta.
Primera Hipótesis: El Papel del Conocimiento Previo en el Procesamiento de la Información

Las conductas humanas no son respuestas al medio, sino el resultado de una interacción entre la información nueva y el conocimiento previo. Esta hipótesis contradice el pensamiento tradicional que sostiene que las respuestas del ser humano son sobre todo respuestas al medio. Los seres humanos tendemos a considerar que el origen y la explicación de todas nuestras acciones está en la información que nos llega de fuera. Únicamente somos conscientes del procesamiento que tiene lugar de abajo a arriba, el que se ocupa de transformar la información que percibimos en juicios y planes de acción. Esto significa que cuando procesamos la información no advertimos que construimos significados, que nuestras expectativas, estereotipos, metas… influyen en el modo en que “vemos la realidad”. Hay tres factores responsables para que las personas tengamos dificultades en advertir esto:
  1. Un factor motivacional, ya que el perceptor se presenta en cada situación con expectativas que le ayudan a procesar con agilidad la información, pero también porque así reduce la incertidumbre que siempre conlleva una situación nueva.
  2. Un factor perceptivo, ya que mientras los datos de la realidad “se ven”, el perceptor es relativamente ajeno a muchas de sus creencias y a cómo éstas interactúan e influyen sobre el estímulo registrado.
  3. Una razón epistemológica, ya que la actitud del lego ante la realidad no es la de buscar la verdad, ni la de poner a prueba sus creencias.
Pero que tengamos estas dificultades no significa que no estemos expuestos a estas influencias, por ello desde la Cognición social se defiende que el procesamiento de información incluye tanto un procesamiento “abajo-arriba” como un procesamiento “arriba-abajo”.

Estrategias de Procesamiento Abajo-Arriba y Arriba-Abajo

El procesamiento abajo-arriba inicia el análisis de información desde el estímulo sensorial, y su procesamiento va hacia niveles más altos del análisis perceptivo. Es habitual en situaciones poco familiares en las que no tenemos información relevante y también cuando los estímulos son claros y se perciben sin ambigüedad.
El procesamiento arriba-abajo se inicia con la activación de expectativas y conocimientos previos, y se mueve hacia abajo influyendo en la forma en que interpretamos los estímulos que llegan a los receptores sensoriales. Para responder adecuadamente a la información procedente del medio, los individuos necesitamos dar significado a los estímulos y construir una representación interna de la situación, pero esto es imposible si no se dispone de creencias, actitudes y expectativas almacenadas en la memoria. Ej: al leer una novela vemos que las primeras líneas están llenas de información que sugieren diversas hipótesis interpretativas cuya confirmación se busca en las líneas siguientes. Conforme avanza la lectura, el lector va ensamblando un escenario de acción o un perfil humano coherente, seleccionando significados y eliminando alternativas posibles.
Esta dinámica representa una sólida armonía entre el procesamiento arriba-abajo y el abajo-arriba, ya que las expectativas elaboradas simplifican la actividad cognitiva y exigen menos recursos atencionales e interpretativos para procesar la nueva información. Sin el procesamiento arriba-abajo, el texto sería una historia interminable, ya que cada palabra tendría miles de significados que sólo el contexto y la capacidad de generar escenarios virtuales pueden reducir. Sin el procesamiento abajo-arriba, el lector se hallaría siempre en un entorno familiar, un universo carente de familiaridad.
La incapacidad para activar simultáneamente ambas estrategias de procesamiento y conectar la información nueva con el conocimiento previo, es el núcleo de las dificultades de los amnésicos. Ej: A N.A. un objeto le penetró por la fosa nasal derecha y le alcanzó el tálamo en el lóbulo temporal medio. Aunque se recuperó, fue incapaz de formar nuevos recuerdos a largo plazo, especialmente con material verbal (amnesia retrógrada para información declarativa). Ya no fue capaz de llevar a cabo actividades que requirieran una correcta secuenciación de pasos, como cocinar o ver la televisión, ni establecer relaciones personales íntimas porque olvidaba toda la información que obtenía en interacciones previas.
En el ámbito social, las expectativas sobre los otros, elaboradas a partir de conocimiento previos que se activan mediante el recuerdo, inferencias o asociaciones, actúan como hipótesis y determinan a qué aspectos del otro atender y qué significado atribuir a sus conductas, ya que hasta un acto tan “claro” como una sonrisa puede interpretarse como un signo de simpatía o de arrogancia, dependiendo de si quien la expresa es un amigo o un adversario.
Estas preconcepciones convierten a los seres humanos en ciegos de lo que no quieren ver o testigos extraordinarios de todo lo que apoye sus expectativas. Todo ello ilustra la impresionante maleabilidad interpretativa de los rasgos, y al final demuestra el valor subjetivo y dependiente de otros elementos de la percepción social. Ej: un experimento ilustra de qué modo la misma información puede recibir diferentes significados. Se comprueba que todos los participantes esperan que todos los abogados fuesen extravertidos y se presenta un episodio en el que un abogado tiene conductas introvertidas. A la mitad de participantes se les dice que el abogado trabaja en una multinacional y a la otra mitad que lo hace en una pequeña empresa. Los resultados muestran que los dos grupos emplean el tamaño de la empresa para explicar la introversión. Por consiguiente, características opuestas pueden servir para explicar un mismo atributo personal.
Actualmente se proponen dos modelos para la integración de las estrategias de procesamiento arriba-abajo y abajo-arriba: los secuenciales y los del procesamiento en paralelo.

El Modelo Secuencial sobre Percepción Social de Fiske y Neuberg

Este modelo establece cinco etapas que siguen una secuencia lineal y ponen en interacción la información categorial (arriba-abajo), con la individual procedente del estímulo (abajo-arriba):
  • Etapa 1: el proceso empieza cuando el perceptor observa a una persona. Primera reacción, categorizarla automáticamente. Si carece de interés, termina el proceso.
  • Etapa 2: si el perceptor está interesado, prestará atención y registrará nuevas informaciones sobre ella.
  • Etapa 3: las nuevas informaciones le permitirán confirmar la categorización de la primera fase. Si los nuevos datos se ajustan, el perceptor da por buena su reacción inicial.
  • Etapa 4: si la categoría no confirma las nuevas informaciones, el perceptor recategorizará.
  • Etapa 5: si la recategorización sigue siendo poco útil, el perceptor procesará la información elemento a elemento, tratando al individuo como sujeto único, singular e incorporando a la formación de impresiones sus características personales.
El Modelo de Procesamiento en Paralelo sobre Percepción Social de Kunda y Thagard

Éste es un modelo configurado por nodos que simbolizan rasgos, conductas, personas… en una estructura reticular cuyas conexiones representan la conductividad de la activación de los distintos nodos. La construcción de una impresión significativa sería similar a una reacción en cadena.
Para los autores, la interacción entre la información nueva (abajo-arriba) y la vieja (arriba-abajo), tiene lugar de la siguiente forma:
  1. Se procesa la información entrante. (Ej: veo a un hombre empujar a alguien). No toda la información disponible sobre el estímulo se activa y emerge a la conciencia. Es posible que el perceptor sólo active la información relativa a la pertenencia grupal de la persona o que sólo recupere la información personalizada que tiene de interacciones pasadas con esa persona. La activación de una u otra dependerá de la saliencia contextual de la información, la singularidad interpretativa de la conducta observada, las informaciones previamente activadas por el perceptor, las metas o motivos del perceptor y el grado en que esa información sea capaz de dar significado a la situación.
  2. Una vez se activa una categoría “aplicable” a la persona (ej: la persona es afroamericana), se bloquea el proceso de búsqueda de categorías relevantes alternativas, abriendo la posibilidad de que el perceptor escoja categorías inadecuadas porque sean más accesibles que las adecuadas.
  3. Una vez activada la información categorial sobre la persona, esta activación se difundirá a un nº variable de conceptos asociados a dicha categoría (estereotipos, expectativas…), lo que producirá un incremento o reducción del nivel de activación de los asociados dependiendo de si los vínculos son excitatorios o inhibitorios.
Según este proceso, lo que determina el significado de una conducta no está en el estímulo, sino en los asociados con mayor potencial excitatorio. Además, no toda la información activada se integra en una imagen significativa. El proceso de activación-inhibición que incluye inferencias, si son necesarias, tiene lugar en varios ciclos hasta que el sistema alcanza un estado parsimonioso de alta significación para el perceptor (proceso similar a lo que ocurre cuando queremos encajar las piezas de un rompecabezas).
Para Kunda y Thagard estos pasos tienen un carácter automático que en muchas ocasiones se realizan de modo controlado e intencional, especialmente cuando el perceptor no llega a una comprensión coherente de la información, cuando la información entrante es sorprendente o cuando los perceptores están motivados a obtener una comprensión más exacta del estímulo.
Tanto los modelos secuenciales como los de procesamiento paralelo, atribuyen al conocimiento esquemático una función importante en el proceso perceptivo. Esta es la principal herramienta de innovación y verificación de expectativas, dotando al perceptor de los recursos cognitivos necesarios para elaborar diseños novedosos y significativos de la realidad.

Segunda Hipótesis: El Papel del Procesamiento Elaborado y el Pensamiento Lógico en la Racionalidad Humana

La racionalidad humana no es producto de la lógica, sino del uso de estrategias de procesamiento que potencian su capacidad adaptativa. Esta afirmación contradice la creencia de la mayoría de gente, según la cual el ser humano se diferencia de los animales por la inteligencia y el lenguaje.
Hoy sabemos que los recursos de cómputo son limitados y que el ser humano piensa y decide de acuerdo con estrategias domésticas que le sirven para manejar eficaz y adaptativamente toda la información del medio. Las estrategias son las siguientes.

La Reducción de la Información Procesada

Consiste en reducir la cantidad de información que se procesa. Una de las formas más investigadas es la de atender a menos información.
Esta selección se lleva a cabo dirigiendo la atención a aquellos aspectos de la situación que resultan subjetivamente diagnósticos de la realidad. En este sentido, la atención humana es dependiente de contexto, ya que atiende a aquellos estímulos que son distintivos. Hay 3 situaciones en que esto ocurre:
  1. Cuando los estímulos destacan sobre otros estímulos por reflejar propiedades perceptivas como brillo, complejidad…Ej: “fenómeno del estatus solo” (mujer en grupo de hombres)
  2. Cuando un estímulo particular no encaja con el conocimiento previo o contradice las expectativas. Ej: si voy a un examen y el profesor aparece en bañador.
  3. Cuando un estímulo es relevante para las metas de la persona. Ej: se presta más atención a una persona si ésta es el jefe…
El Empleo de Heurísticos

La segunda estrategia es reducir los recursos de procesamiento mediante el empleo de reglas simples de tratamiento de la información. Los heurísticos son un ejemplo de algoritmo simple que funcionan de modo parecido a contar con los dedos. Así los juicios se desvían moderadamente de la respuesta más lógica, pero en términos de tiempo-precisión resultan altamente adaptativos. Aunque hay un sinnúmero de heurísticos, detallamos tres relevantes para la Psicología Cognitiva.

El Heurístico de Disponibilidad
Muchas situaciones en la vida requieren que se contrasten dos situaciones, que se haga algún tipo de razonamiento inferencial o que se evalúen riesgos, es decir, situaciones en las que hay que estimar la frecuencia o probabilidad de un suceso.
Lo habitual es dar respuestas rápidas basadas en la facilidad con que la información viene a la mente, la investigación muestra cinco razones por las que las informaciones vienen más fácilmente a la mente. Las informaciones que nos vienen a la mente más fácilmente son:
  • Aquéllas que hemos procesado más recientemente.
  • Las que ocupan un lugar privilegiado en el sistema de organización de la información (los conceptos, grupos, marcas…), las organizamos de modo similar a los libros en una biblioteca.
  • Los eventos que conocemos por experiencia personal más que los conocidos a través de terceras personas.
  • Los eventos que nos han producido una emoción intensa, son espectaculares o han cristalizado una imagen.
  • Recordamos más las informaciones concretas que las abstractas.
El heurístico de disponibilidad se apoya en la inversión de un supuesto fundamental de los modelos asociativos de memoria. Cuando más frecuentemente aparezcan juntos dos estímulos es más fácil que una información relativa a un estímulo recupere la información relativa al segundo, cuanto más fácilmente un estímulo recupera un evento de la memoria, más se tiende a pensar que hay muchos eventos como ése relacionados con aquel estímulo.

El Heurístico de Representatavidad
Muchas situaciones en la vida requieren que se categorice a personas o que se haga algún tipo de razonamientos inductivos, es decir, juicios sobre categorías. En estos casos, las personas, en lugar de emplear datos estadísticos, se apoyan en criterios superficiales de similitud y basan sus juicios en el grado en que el estímulo o la situación representan las características esenciales de la categoría de origen.
La regla que ayuda a decidir es que, cuanto más típico es un caso concreto respecto a un modelo, mayor es la probabilidad subjetiva de que el caso pertenezca al modelo y más probable que la persona asigne el caso a esa categoría.
Al aplicar este heurístico, las personas deciden que un objeto pertenece a una categoría particular a partir de una evaluación grosera de la similitud entre objeto y categoría, cuando el procedimiento lógico sería comprobar si el objeto reúne algunas de las características definitorias de la categoría.
El heurístico de representatividad se extiende desde categorías específicas (gitano) a conjuntos como muestras (mil personas), entidades básicas (ciudadanos), efectos (dolor de cabeza) o causas (beber en exceso) y todos aquellos juicios que requieran saber en qué medida un caso concreto representa un modelo abstracto.
Aunque este heurístico es muy adaptativo y sus respuestas son aproximaciones rápidas a la realidad, hay contextos en los que proporciona una respuesta equivocada. Este es el caso de la falacia de la “conjunción”. Ésta es una trasgresión típica de la ley probabilística según la cual, si un suceso A incluye el suceso B, la probabilidad de B (estar estudiando filología francesa) no puede ser mayor que la de A (estar estudiando filología), ya que A es una descripción más general que contiene el caso específico de B. Se trata de un error que se produce porque las personas, cuando concluyen que un elemento es representativo de un grupo, no tienen en cuenta otras probabilidades o posibilidades reales.

El Heurístico de Ajuste y Anclaje
Ayuda a las personas a dar juicios cuantitativos en ámbitos relativamente inciertos, empleando un punto de referencia implícito o explícito (el anclaje), y realizando subsiguientes ajustes hasta llegar a una estimación final. Ej: ¿cuántos alumnos tiene la UNED? La respuesta será diferente si nos apostillan ¿cree que tiene más o menos de 20.000? o con ¿cree que tiene más o menos de 100.000? Lo más probable es la estimación en el primer caso sea bastante más baja que en el segundo caso, y que ambas se hallan lejos de la cifra real (230.000), ya que lo habitual es no alejarse demasiado de la cifra inicial propuesta. Este fenómeno se llama efecto de ajuste y anclaje. Al elegir un número, tendemos a escoger uno cercano a los presentados inicialmente o, si se trata de una escala, cercano al punto medio.
Este efecto tiene consecuencias similares a las observadas por Sherif con el efecto autocinético. Cuando los perceptores no tienen un marco de referencia que les ayude a elaborar una respuesta en un entorno ambiguo, se dejan llevar por las primeras informaciones que sirven como puntos de anclaje. Ej: ¿Cuánto vale un objeto determinado?, si la pregunta se realiza ante un grupo de gente, las personas tomarán como punto de referencia para su contestación la primera respuesta que se dé.
La causa del efecto de anclaje muestra la funcionalidad que tienen las hipótesis en la comprensión de la realidad. La desventaja de este heurístico reside en que los juicios son distintos en función de la respuesta que se dé inicialmente (anclaje), que en muchos casos no tiene nada que ver con el valor real. El conocimiento de este sesgo es muy importante para los científicos sociales ya que es una fuente de imprecisión en los estudios de opinión.

¿Pueden los sesgos ser adaptativos? (Elena Gaviria Stewart)
La perspectiva evolucionista parte de la premisa de que dado que somos una especie eminentemente social, necesitamos que nuestros juicios interpersonales sean lo suficientemente válidos como para habernos permitido sobrevivir y reproducirnos desde los tiempos de nuestros ancestros. Esta forma de entender la Cognición social se diferencia de la perspectiva mantenida hasta hace poco por la Psicología social, más interesada en detectar y analizar los sesgos y errores que plagan nuestra defectuosa mente.
Los evolucionistas consideran que la existencia de errores y sesgos no se deben a defectos de diseño. No es necesario que nuestra mente haya sido diseñada para perseguir ciegamente la lógica y alcanzar la verdad, sino para ayudarnos a actuar de forma que podamos asegurar nuestra supervivencia y la propagación de nuestros genes.
Además de un diseño mental defectuoso puede haber otras causas para los sesgos cognitivos puestos en evidencia por los psicólogos sociales. En algunos casos pueden deberse a las características de los estudios experimentales, que exponen a los participantes a situaciones muy poco naturales y a tareas muy poco relevantes para ellos, además de emplear el paradigma del error, que hace muy fácil detectar los errores pero casi imposible detectar los juicios acertados.
Otra causa es el empleo de heurísticos, atajos mentales a problemas que se nos plantean cuando tenemos limitaciones de tiempo. Aunque a veces dan lugar a decisiones erróneas, la mayoría de las veces funcionan.
Pero también a veces los sesgos son útiles porque nos impiden incurrir en errores más graves. La Teoría del manejo del error, formulada por Haselton y Buss propone que la selección natural habría favorecido un sesgo hacia los errores menos costosos en cada situación. Siempre que los costes de diferentes errores en un determinado ámbito hayan sido asimétricos de forma constante a lo largo de la evolución de nuestra especie, habrán evolucionado adaptaciones para formar juicios o tomar decisiones que sesguen las inferencias hacia el error menos costoso. Pueden cometerse dos errores: sobreestimación y subestimación. Ej: La sobreestimación hace que los hombres sobreestimen el interés sexual de las mujeres en las interacciones breves. Según Haselton y Buss, subestimar el interés podría llevar a los hombres a perder oportunidades y eso sería costoso desde el punto de vista reproductivo. La subestimación es el sesgo que muestran las mujeres, ellas infravaloran el interés mostrado por los hombres en formar relaciones duraderas. Este escepticismo supone un posible error mucho menos costoso que fiarse ciegamente de cualquier promesa y arriesgarse a ser abandonadas y perder a su descendencia.
Esta forma de analizar los sesgos aporta una explicación sobre su ubicuidad y su orientación sistemática en una dirección determinada, y se fija más en la utilidad que en la corrección lógica. Según los psicólogos sociales evolucionistas, el ser humano ha llegado hasta aquí por ser eficaz, no por ser perfecto.

El Uso de Estructuras de Conocimiento ya Almacenadas

La tercera estrategia para superar las limitaciones en la capacidad de procesamiento es reducir las demandas de procesamiento mediante el uso de los conocimientos previos.
Es adaptativo confiar razonablemente en los conocimientos, creencias y actitudes que hemos aprendido de experiencias previas. Éstos no se hallan almacenados de modo errático, sino formando densas estructuras relacionadas entre sí a modo de una extensa retícula. Esas estructuras son modelos teóricos sobre la organización de la información almacenada, que se han conjeturado tras la observación de distintas pruebas de laboratorio y casos clínicos como el de G. R., que ayudan a comprobar a los recuerdos en la memoria están entrelazados en una urdimbre similar a un enorme tapiz. Ej: A G.R. le diagnosticaron una apoplejía con daños importantes en el tálamo izquierdo. Su amnesia retrógrada le impedía traer a la mente ningún incidente concreto de su vida antes de la apoplejía y tampoco recordaba con coherencia lo que le ocurría en su vida cotidiana. Un año después, durante una intervención quirúrgica (con anestesia local) para ponerle un marcapasos, recordó que había pasado hacía 25 años por una situación similar. En pocos segundos recordó otros aspectos de la operación anterior. Poco a poco sus recuerdos volvieron, de forma caótica al principio, aunque más tarde a fuerza de seleccionar y dar sentido a toda aquella información terminó sintiéndose como el ser que era antes de la apoplejía.
Los modelos comentados a continuación son todos compatibles con ese torrente de información de la mente humana, sin embargo, se diferencian en el grado en que consideran el conocimiento como algo estable (modelos asociativos y esquemas), o dinámico (modelo de ejemplares y procesamiento en paralelo).

Los Modelos Asociativos
Un modo de entender la organización de la información y la activación de representaciones mentales es imaginando una retícula en la que cada nodo en la red constituye un concepto, un atributo, o una evaluación. Cada uno de estos nodos estaría conectado a otros nodos de una manera significativa. La fuerza de los vínculos que unen entre sí los nodos variaría de unos a otros. Esta concepción de estructuras de conocimientos se aplica a fenómenos cognitivos como estereotipos y las actitudes.
En concreto, los estereotipos tienen la forma de una red de asociaciones entre una categoría social que ocupa el nodo central (ej: andaluces), y un conjunto de nodos que representan los atributos que caracterizan a los miembros del grupo (alegres, habladores…). Cuando el perceptor se encuentra con un andaluz, la activación categorial se difunde hacia los nodos asociados que, al hacerse conscientes, influyen en las impresiones y reacciones subsiguientes.

Los Esquemas
Otra forma de entender la organización de la información es como formulaciones bien empaquetadas y “listas para consumir”. Ej: el conocimiento de la cara humana incluye los distintos elementos anatómicos, pero también un conjunto de reglas sobre las relaciones espaciales, lógicas… Además, la información esquemática constituye una abstracción sustentada en numerosas experiencias (el esquema de una cara es el resultado de ver muchas caras).
Los esquemas se activan espontáneamente en las situaciones en que son relevantes, y a diferencia de los modelos asociativos en que algunos nodos en una red pueden estar activos mientras los otros no, si alguna parte del esquema se activa, también se activará el resto. Ej: esquemas de rol, de género, de identidad…

Los Ejemplares
Una forma diferente de entender la organización de la información es a través de representaciones específicas de ejemplares individuales de categorías. Los perceptores recuperan y usan conjuntos de experiencias previas concretas para dirigir el procesamiento de la información social. Por ejemplo, en el modelo de ejemplares no hay una representación genérica o abstracta de “gallego” sino una multitud de gallegos específicos, resultado de las múltiples experiencias con ellos, tal como fueron percibidos por el perceptor.
El modelo de ejemplares aporta mucha flexibilidad a las representaciones mentales ya que, en función de las señales de recuperación en cada contexto, puede generar tanto un juicio genérico, al igual que los modelos esquemáticos, como juicios basados en diferentes ejemplares activados.

Modelos de Memoria Distribuidos en Paralelo
Otro modo de entender la organización de la información es como pautas de activación de un conjunto de unidades de procesamiento de bajo nivel, de modo parecido a una pantalla de televisión de la que surgen imágenes siguiendo una pauta de actividad eléctrica. A diferencia de los nodos del modelo asociativo, los píxeles individuales no expresan una información significativa, aunque de acuerdo con una pauta de activación determinada pueden dar lugar a una representación que sí lo sea. Del mismo modo que los píxeles en una pantalla de televisión, las mismas unidades de procesamiento están involucradas en diferentes representaciones: el significado nunca reside en las unidades de procesamiento en sí mismas consideradas, sino en la pauta conjunta de actividad.
Según esta visión, las representaciones son estados momentáneos en vez de constructos estables y no se guardan y recuperan, sino que son construidas y deconstruidas siguiendo pautas activadas por determinadas señales ambientales relevantes.

Tercera Hipótesis: El Papel de la Motivación, el Afecto y las Emociones en la Racionalidad Humana

Los motivos, emociones y afectos no sólo no interfieren en la racionalidad humana, sino que son indispensables para lograrla.
Para mucha gente, la cualidad esencial del ser humano es su capacidad para razonar dejando al margen emociones y deseos, dos obstáculos reconocidos para la acción inteligente. Sin embargo, para la Cognición social, una clave del éxito del procesador de información humano es la existencia de motivaciones, emociones y afectos. Estos elementos repercuten en el razonamiento porque las estructuras físicas del conocimiento y del sentimiento se hallan fisiológicamente interconectadas de modo que cuando se corta el vínculo entre la corteza cerebral y el sistema límbico, que es el núcleo donde se generan emociones, el efecto es devastador. Ej: Elliot tenía un tumor cerebral y le extirparon una parte de la zona frontal del cerebro y trozos de tejido circundante. Las exploraciones en inteligencia, memoria, habilidades numéricas y de cálculo mostraron que eran las mismas que antes de la operación, pero Elliot era incapaz de mostrar la decisión más simple. La raíz del problema estaba en su incapacidad para registrar emociones. Elliot sabía pero no sentía y, consecuentemente, no podía elegir.
Damasio muestra que los sesgos derivados de la contaminación emocional del razonamiento no sólo turban la sensatez, sino que son un ingrediente esencial de ella, una condición indispensable de su existencia. Son necesarios los deseos, impulsos y emociones para ayudar a la fría razón a encontrar el acomodo que garantiza la supervivencia de los individuos.

El Papel de la Motivación

A las personas no les resulta fácil pensar de un determinado modo simplemente porque quieran hacerlo. Cuando queremos cambiar una opinión necesitamos hacerlo sin que parezca un cambio caprichoso, sino reflejo de una situación real pasada.
La clave está en que antes de cambiar su juicio, las personas, de modo no completamente consciente, incrementarán la accesibilidad de las informaciones almacenadas que son relevantes con la nueva posición y simultáneamente producirán nuevos argumentos de menor calado que sustentarán lógicamente dicha posición, quien manda y dirige este proceso es la motivación.
La ilusión de objetividad de este proceso de justificación es tal que motivaciones diferentes dan lugar a creencias diferentes, y éstas justifican conclusiones opuestas. En este sentido es cierto que las personas podemos llegar a creer lo que queremos creer, pero sólo en la medida en que “construimos” razones suficientes que nos ayuden a autojustificarnos.
P. ej, una situación en la que la motivación contribuye a la racionalidad de las creencias es aquella en la que las personas decimos o hacemos públicamente cosas con las que discrepamos. En estos casos, los individuos sentimos una fuerte disonancia entre autoconcepto y conducta. Si la conducta discrepante se hace además en condiciones de libertad, la disonancia cognitiva constituye una amenaza al yo y produce un incremento en la motivación para recuperar una imagen positiva de nosotros mismos.
Otra situación en la que la motivación afecta a la racionalidad de las creencias se da cuando se pide a las personas que evalúen a individuos de su endogrupo o a individuos con los que tendrán que interactuar en el futuro. En estos casos, la necesidad de sustentar la identidad positiva, derivada de la pertenencia grupal, o la inevitable relación con el otro, dirigen la elaboración de argumentos y evaluaciones positivas tras una fuerte focalización del perceptor en los aspectos positivos del otro. Algo parecido ocurre con los estereotipos, que llevan a asignar rasgos negativos a exogrupos a causa de una motivación para justificar el sistema social y las relaciones de poder y estatus.

El Papel del Afecto y de las Emociones

Aunque Freud pensaba que los recuerdos de acontecimientos emocionales negativos eran “reprimidos” y difíciles de recordar, las investigaciones actuales están más de acuerdo con James, para quien una experiencia puede llegar a ser tan excitante emocionalmente como para dejar casi una cicatriz en el tejido cerebral.
Conviene subrayar el potencial de racionalidad que aportan las emociones al procesamiento de la información. Pero la Cognición social también reconoce que episodios emocionales muy intensos focalizan tanto la atención que lo que moderadamente es un factor positivo se vuelve inadaptativo. Así se observa en quienes sufren “trastornos de estrés postraumático”, un síndrome caracterizado por vívidas visiones retrospectivas en las que la persona revive el trágico suceso en todos sus detalles dolorosos. Ej: En el caso de un empresario de 60 años secuestrado por ETA durante cuatro meses, el cautiverio le dejó unas secuelas que le impiden hacer su vida normal. Se encuentra habitualmente asustado, muestra conductas claustrofóbicas, rehúye el contacto con otras personas y tienen imágenes diurnas y pesadillas nocturnas en relación con el secuestro.

Efecto de las Emociones en el Tipo de Información que se Procesa
Sobre el tipo de información que se recuerda. Los estudios sobre cómo cognición y emoción están conectadas trabajan sobre varias hipótesis.

Hipótesis del recuerdo dependiente del estado de ánimo: las personas recuerdan más las anécdotas del encuentro cuando tienen el mismo estado de ánimo que tenían en el momento en que las codificaron. Hay datos que apoyan esta hipótesis, aunque muestran que hace falta mucha intensidad emocional en el momento del aprendizaje.

PasadoPresente
Información procesada cuando se tiene
un estado de ánimo positivo
Más fácil de recordar cuando se tiene
un estado de ánimo positivo
Información procesada cuando se tiene
un estado de ánimo negativo
Más fácil de recordar cuando se tiene
un estado de ánimo negativo

Hipótesis de recuerdo congruente con el estado de ánimo: las personas asocian más aquella información cuya valencia coincide con la valencia del estado de ánimo en el momento de la recuperación. Esta hipótesis es más sólida y tiene suficiente apoyo empírico, aunque los datos muestran una pauta asimétrica de recuerdo. Concretamente, mientras el estado de ánimo positivo facilita el recuerdo de informaciones positivas e inhibe el recuerdo de informaciones negativas, el estado de ánimo triste inhibe el recuerdo de informaciones alegres, pero no siempre incrementa el recuerdo de informaciones tristes.

PresentePresente
Estado de ánimo negativoMás fácil de atender y recordar
la información negativa
Estado de ánimo positivoMás fácil de atender y recordar
la información positiva

Sobre el tipo de información que se aprende. Las personas felices tienden a prestar más atención a las informaciones agradables, mientras que las tristes atienden más las desagradables. Ello se debe a que la información congruente con el estado de ánimo sobresale, se procesa más profundamente y se aprende mejor.
Sobre los juicios sociales. Las emociones afectan a los juicios respecto a uno mismo y respecto a los demás, ya que cuando las personas tienen un estado de ánimo positivo, elaboran juicios más positivos y, si el estado de ánimo es negativo, sus decisiones y juicios serán más negativos.
Sobre las previsiones y los sesgos atributivos. Las emociones afectan a las previsiones y los sesgos atributivos que se realizan. Respecto a las previsiones, parece probado que el estado de ánimo facilita el acceso a la conciencia de información congruente con dicho estado de ánimo, y que la disponibilidad diferencial de informaciones positivas frente a las negativas inclina la balanza de las estimaciones de probabilidad subjetiva en una dirección congruente con el estado anímico. Respecto a los sesgos atributivos, las personas tienden a explicar sus éxitos y fracasos de modo que perpetúen sus estados anímicos y sentimientos dominantes. Concretamente, las personas felices tienden a explicar sus éxitos atribuyéndolos a sus méritos y las personas tristes a explicar los fracasos reprochándoselos.
Todas estas conclusiones se apoyan en la Teoría de la congruencia con el estado de ánimo. Pero hace algunos años se ha apuntado una explicación alternativa: la hipótesis del estado de ánimo como información. De acuerdo con esta hipótesis, las personas se hacen en muchas ocasiones la pregunta: ¿cómo me siento ante eso?, y emplean la respuesta como una base para el juicio que tienen que hacer, simplificando así la complejidad que supone tomar una decisión. Ej: si le pido a alguien que evalúe a una persona conocida lo más lógico es que lleve a cabo un cómputo complejo para determinar si las cualidades positivas superan a las negativas o al revés. Sin embargo, también es posible que acorte el proceso preguntándose a sí mismo: ¿cómo me siento respecto a esa persona? Si se siente feliz, es probable que lo atribuya a que el otro es una persona agradable, y si se siente incómodo, es probable que lo atribuya a que el otro es una persona desagradable.
Pero no siempre es tan fácil porque hay factores del contexto que interfieren en las emociones y porque en ocasiones los estados de ánimo no son claros. Tanto la hipótesis de congruencia con el estado de ánimo como la hipótesis del estado de ánimo como información dan cuenta de los juicios congruentes con el afecto. Pero la última sólo se emplea si la información derivada no compite con informaciones alternativas, o si se atribuye el estado de ánimo a una fuente irrelevante para el juicio.
La dilución del efecto del estado de ánimo en esas condiciones apoya la idea de que no es el estado afectivo en sí mismo considerado el que influye, sino las interpretaciones que hacen las personas de ese estado afectivo.

Efecto de las Emociones en la Forma en que Procesamos la Información

Las emociones no sólo influyen en qué tipo de información es más probable que procesemos, sino también en cómo procesamos la información.
Cuando las personas están de mal humor tienen una mayor motivación a procesar más sistemáticamente las informaciones como una estrategia adaptativa. Cuando están de buen humor, tienden a respaldar sus juicios en heurísticos y creencias previas y a evitar el procesamiento sistemático, hay dos razones:
  • Porque tenemos normalmente más informaciones positivas que negativas en la memoria. Como el buen humor facilita la emergencia de esas informaciones, los individuos sufren sobrecarga cognitiva, y en esas condiciones disponen de menos recursos cognitivos para procesar informaciones nuevas.
  • Cuando se está de buen humor se desea mantener ese estado de ánimo, y para ello, evitan analizar cualquier información nueva que ponga el riesgo ese estado emocional.
Hay cuatro estrategias de procesamiento de la información:
  • Procesamiento de acceso directo. Tiene lugar en contextos que requieren una respuesta basada en conocimientos previos con poco o ninguna intervención de los estados emocionales: ¿qué haces después del trabajo? ¿te gusta la ensalada? Demandan una respuesta que se basa en la recuperación de informaciones ya almacenadas y que no varía con el estado emocional del individuo.
  • Procesamiento motivado. Las personas llevan a cabo una búsqueda de información altamente selectiva y motivada, se enfrentan a cuestiones que tienen una relevancia especial para ellas. ¿Es esta casa la que mejor se ajusta a mis necesidades? Aquí influyen mucho las motivaciones.
  • Procesamiento heurístico. Cuando los conocimientos previos no facilitan la tarea, no hay objetivos motivacionales, no se dispone de suficientes recursos de procesamiento y las tareas no demandan precisión: ¿esa persona que conocí es tan agradable y sincera como parece? Los individuos usan heurísticos como el derivado de la hipótesis del estado de ánimo como información en los que efectos y emociones influyen de forma determinante en la respuesta.
  • Procesamiento sustantivo. Requiere que las personas seleccionen, aprendan, interpreten y procesen la información sobre una tarea y conecten esa información con los conocimientos ya almacenados. Esta estrategia depende mucho de esa particular conexión entre emociones y cogniciones.
Cuarta Hipótesis: Papel del Pensamiento Automático en la Racionalidad Humana

Los aspectos no conscientes y automáticos son una parte importante del escenario responsable de la conducta racional.
Para mucha gente, el inconsciente aun conforma el aspecto más irracional del individuo y el motor de sus conductas instintivas y egoístas. Por ello, consideran que la conciencia no sólo es lo más humano, sino la clave de los comportamientos competentes y sabios. Paradójicamente, el lego está convencido de que tiene un acceso privilegiado a toda información relevante sobre sí mismo y sobre su conducta y por eso piensa que es consciente, en todo momento, de lo que ocurre en su mente.
Sin embargo, la Cognición social ha verificado que hay muchos procesos cognitivos que se producen sin el control consciente del individuo, concretamente aquellos que se ajustan a cuatro criterios:
  • Ocurren sin que las personas sean conscientes de ello.
  • Se realizan sin intención, es decir, sin necesidad de perseguir una meta.
  • Son incontrolables.
  • Son altamente eficientes.
En contraste, los procesos controlados se realizan con intención y conciencia, y exigen un esfuerzo considerable. Si establecemos un continuo que vaya desde el máximo automatismo hasta el máximo control tendríamos en el nivel más automático, los procesos preconscientes, seguidos de los postconscientes, los procesos automáticos dirigidos a una meta y los intencionales dirigidos a un objetivo.

Procesos Preconscientes

Este tipo de automatismo no es intencional, es involuntario e independiente de la conciencia del perceptor. Ejemplos:
  • La percepción subliminal se produce cuando se presenta la información por debajo del umbral de la conciencia. Algunas investigaciones han demostrado que la presentación subliminal de rasgos como honestidad, hostilidad, amabilidad…, influyen en la interpretación de conductas ambiguas presentadas posteriormente. En un experimento se presentaron a los participantes palabras de hostilidad fuera de su campo visual. Más tarde los participantes recibieron una descripción de un tal Donald que realizaba comportamientos algo hostiles, luego evaluaron a Donald. Se encontró que, aun siendo los participantes inconscientes de las palabras hostiles, esas palabras influyeron en sus evaluaciones. Cuantas más palabras hostiles vieron, más negativamente evaluaron a Donald. También se puede ver la percepción subliminal en la publicidad subliminal.
  • Pacientes bajo anestesia. Diferentes investigaciones muestran que la información presentada en esas condiciones deja trazos residuales en la mente de los sujetos.
Procesos Postconscientes

En este tipo de automatismo, el perceptor tiene conciencia del procesamiento de la información, pero no de la influencia que esa información tiene en sus decisiones y conductas. Ej: El hecho de que una persona cambie de marca de aceite sin darse cuenta de que su conducta se deriva de la posición que tiene esa marca en las estanterías del supermercado.
Ahora bien, ignorar las causas reales no impide a las personas construirlas sobre la marcha a partir de sus teorías causales sobre los factores más probables y próximos al motivo del juicio. Ej: Investigaciones sobre preferencias de consumo han mostrado que la gente tiende a preferir los elementos que están más a la derecha que los de la izquierda (no se sabe por qué). En un estudio se les preguntó a los participantes la causa de esta elección y éstos aludieron básicamente a factores de calidad y otras varias razones. Sorprendentemente, cuando se les sugirió que la posición serial podría haber influido en la elección, rechazaron esa posibilidad.
Que esa explicación que han elaborado sobre la marcha proceda de sus teorías causales, y no de un análisis pormenorizado de los hechos, no se traduce en un desajuste con la realidad, ya que las teorías que tiene la gente sobre las causas de su conducta son con frecuencia acertadas. Ej: si estoy triste y me preguntan por qué y respondo porque me ha dejado mi pareja es probable que esto sea así, pero también es probable que las cosas no fueran bien entre nosotros y yo me esperase el final, aunque es probable que mi pareja escogiera el día menos idóneo, y que la ruptura fuera la gota que colmara en un día de desventuras. Desde un análisis racional, parece que mi tristeza no se debe a la ruptura, pero desde el punto de vista social, atribuir la tristeza a la ruptura no sólo no es un error importante, sino que está más justificado que cualquier otra explicación.
Los estudios sobre la falsa fama han comprobado la existencia del pensamiento postconsciente. Es un tipo de experimentos en los que se pide a los participantes que lean una lista de nombres. Posteriormente, se les presenta otra lista en la que, junto a los nombres de la primera lista (viejos), aparecen mezclados otros nombres (nuevos). La tarea de los participantes en la investigación es indicar qué nombres son famosos o “les suena que pueden serlo”. Los resultados muestran una tendencia significativa a señalar que los nombres “viejos” son famosos, aunque las personas no reconocen que haya sido la lectura previa de esos nombres los que hacen que le suenen.
Un mecanismo similar son los estudios sobre la mera exposición, que muestran que la exposición repetida a un objeto es suficiente para incrementar su atractivo. Tampoco aquí los perceptores son conscientes de la relación entre la exposición repetida y la actitud preferencial aunque en este caso la explicación está en que la exposición repetida a un estímulo crea cierta confianza hacia él y propicia en los individuos una sensación de dejà vu, del que son generalmente inconscientes.
Otro ámbito en el que se observan automatismos postconscientes es el de la memoria implícita, que es la capacidad para recuperar información sin que medie una acción consciente. Se presenta una información y en la fase de recuperación no se le pide que la recuerde, sino que realice una tarea que será mejor ejecutada si recupera la información presentada anteriormente. Estudios realizados con pacientes amnésicos muestran que éstos tienen deficiencias claras de memoria explícita, mientras que la memoria implícita permanece intacta.

Procesamiento Dependiente de Metas e Inferencias Espontáneas

En este tipo de automatismo, la existencia de una meta o unas instrucciones muy precisas hace que las personas inicien el procesamiento de la información de un modo completamente consciente, aunque carezcan de control sobre el proceso y la dirección que adoptarán. Una vez iniciado el proceso de construcción de una imagen sobre otra persona, se pierde el control sobre el modo en que las informaciones se combinan para dar como resultado una imagen coherente.
Inferencia espontánea de rasgos: muestra que las personas, cuando leen acerca del comportamiento de otro, lo codifican como rasgos de personalidad relevantes. Estas inferencias online son espontáneas porque ocurren sin un propósito explícito y sin mucha conciencia. Ej: cuando las personas leen “la mujer dio una moneda al mendigo” infieren espontáneamente que la mujer es generosa… Hacemos espontáneamente estas inferencias porque los rasgos son parte de la codificación de la información conductual y, sobre todo, parte de nuestra comprensión de la información social.
Atribución y corrección de los juicios: proceso que tiene lugar cuando los individuos desean corregir una opinión o juicio que creen que está sesgado en alguna dirección. Etapas modelo Gilbert:
  1. Categorización: la conducta observada se percibe como rasgos (si María compartió el postre con su hermano percibiré amabilidad).
  2. Caracterización: El rasgo inferido se adscribe al actor (“María es amable”).
  3. Corrección: los perceptores consideran los elementos situacionales que han podido influir en la conducta (la madre pidió a María que compartiera el postre con su hermano), y ajustan su inferencia disposicional (tal vez María no es tan amable después de todo).
Las dos primeras etapas son automáticas y espontáneas. La tercera etapa requiere esfuerzo, intención, motivación y capacidad de procesamiento del perceptor. Tras realizar un experimento para ilustrar las tres etapas de las inferencias disposicionales, se demostró que las demandas simultáneas de procesamiento no afectan a la caracterización, pero sí a la corrección.

Procesos controlados y conscientes

La mayoría de las personas llevan a cabo estrategias de procesamiento intencional, mediante el entrenamiento de procesos mentales y la búsqueda y exploración de argumentos, juicios y conductas. Cuando las personas están motivadas a pensar en algo y a ejercer, sobre sus propios procesos superiores, un control mayor que el que ejercen habitualmente, se producen efectos paradójicos.
Una demostración típica es el efecto rebote. Se produce cuando se hace un esfuerzo considerable por evitar pensar en algo, lo que suele ocurrir es que aquellos pensamientos que intenta suprimir regresan cada vez con más fuerza a la conciencia y dominan su vida mental. En estos casos ayudan estrategias como contar ovejas, mascar chicle…
Según Wegner y Erber, cuando se intenta suprimir un pensamiento se ponen en marcha dos procesos cognitivos de forma simultánea. Uno controlado que se refiere a la búsqueda consciente de pensamientos no deseados y su sustitución por otro tipo de pensamientos; este proceso requiere de una ejecución consciente. Paralelamente, de manera automática, se da un proceso de búsqueda de trazos del pensamiento no deseado. Si encuentra alguno, se inicia el proceso controlado de reemplazarlo por la idea distractora.
Se da la paradoja de que el ciclo de supresión de pensamientos no deseados promueve por sí mismo la aparición de ese tipo de pensamientos.
Otro ámbito de estudios que muestra los efectos paradójicos del fuerte deseo del control del procesamiento es el pensamiento contrafactual. Es un pensamiento concentrado en escenarios alternativos que pudieron haber ocurrido pero que no sucedieron. Cuanto más significativo sea un evento, más intenso es el pensamiento contrafactual y más inevitable será, pese a la voluntad del individuo. Además, ciertos aspectos de un suceso son más modificables (elementos excepcionales, acciones) que otros (elementos rutinarios…). Ej: se ha comprobado que los ganadores de medallas de plata se sentían peor porque les era más fácil imaginarse a sí mismos ganando el evento, de modo tenían más razonamientos contrafactuales (casi lo consigo, si me hubiese esforzado un poco más…). En cambio los medalla de bronce tenían pensamientos contrafactuales más positivos (por poco me quedo sin medalla, que bien que hice un esfuerzo final…).
El pensamiento contrafactual es consciente y realizado con esfuerzo, pero no siempre es intencional y voluntario.

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