Bases Ambientales del Comportamiento Social

La Relevancia del Ambiente Físico

Nos comportamos de manera diferente según el lugar en que nos hallamos. Cualquier comportamiento conlleva distintos significados según el sitio donde ocurre.

Ambiente Físico y Otros Factores Básicos de la Conducta Social

Se ha tendido a confundir el énfasis en un factor básico con el enfoque determinista. Así, la penetración de las teorías evolucionistas en Psicología Social ha sido interpretada asiduamente desde ópticas reduccionistas, otros han insistido en la idea de que la cultura está “por encima” de cualquier explicación biológica, y también ha habido autores que defienden que se trata de niveles “incompatibles” o “irrelevantes” entre sí.
La superación de los reduccionismos requiere de explicaciones capaces de integrar las distintas dimensiones del comportamiento social. La propia Teoría evolucionista muestra que los mecanismos de la variación y la herencia de determinados aspectos biofísicos y comportamentales son seleccionados a partir de la interacción con las características del medio. La adaptación al ambiente de un organismo es siempre la adecuación a unas características variables del ambiente. La función adaptativa es sólo un nivel explicativo, en conexión con el resto de niveles como la evolución filogenético, el desarrollo ontogenético y el contexto inmediato. En esto reside la interrelación entre las bases biológicas y ambientales de comportamiento.
En la explicación de comportamientos agresivos o conductas de ayuda pueden destacarse aspectos como la disposición espacial del escenario en que ocurre la conducta de ayuda o agresiva, el grado en que uno puede ser visto, la temperatura o la presencia de otras personas en el entorno. Pero dichas variables ambientales intervienen de forma simultánea con la diferente disposición genética para la empatía, característica que puede considerarse adaptativa en la conducta prosocial, igual que la predisposición a respuestas agresivas para resolver de manera exitosa situaciones determinadas. Tanto el comportamiento agresivo como el de ayuda están simultáneamente influidos por los diferentes aprendizajes a lo largo de su vida, e inciden en la propia configuración de los rasgos de cada persona y sus repertorios de conducta, los cuales influyen a su vez en el comportamiento habitual. Dichos comportamientos son sancionados de forma diferente en cada cultura, dado que estas prescriben de diferente manera la ritualización de los comportamientos agresivos y aportan pautas que permiten interpretar una situación de ayuda y actuar en consecuencia.
La interrelación de las bases ambientales, biológicas, culturales y personales puede contemplarse también en los patrones de la conducta territorial o el espacio personal. Ej: personalizamos nuestra casa, donde nos sentimos seguros y donde regulamos la interacción con los demás permitiendo la entrada a según quién. Además de tener una función de adaptación al ambiente, refleja las diferentes maneras con que nuestra cultura significa las diferentes señales con las que las personas indican lo que es un territorio privado o no. Otro tanto ocurre con la distancia que mantenemos con los demás y la preferencia por ciertos lugares o apego a un lugar concreto, aspecto éste que se refiere al vínculo afectivo con determinados lugares. Además de los diferentes estilos de apego de cada persona a “sus” lugares, las culturas del arraigo o del nomadismo configuran apegos a un lugar o a muchos lugares.

Factor Ambiental y Sociedad Contemporánea

El ambiente físico genera oportunidades para determinados comportamientos pero también restringe otros.
Echeverría recoge 3 tipos de entornos:
  1. está definido por nuestro cuerpo y su adaptación al medio ambiente natural, donde nuestros sentidos y la capacidad para interactuar dependen de la distancia, 
  2. este entorno es cultural y social, puede denominarse urbano, y es donde se han desarrollado las formas sociales como la familia, la persona, el dinero… 
  3. está posibilitado por una serie de tecnologías como el teléfono, la radio, redes telemáticas… Estas tecnologías permiten salvar las capacidades del cuerpo humano para la interacción limitadas por la distancia en los dos primeros entornos
Debido al impacto de las nuevas tecnologías, el tiempo y el espacio son suplantados por interconexiones que permiten una relación en tiempo real, lo que influye en el predominio de la instantaneidad. La accesibilidad a estos espacios telemáticos es un aspecto crucial para la interacción social, además de su doble papel como causa y efecto en la estructuración social. A su vez, las nuevas tecnologías permiten una mayor interdependencia y un mayor futuro compartido, un espacio para la solidaridad. Ej Internet ofrece nuevas oportunidades para la acción social, y también nuevas ocasiones para las relaciones interpersonales.

El Espacio Vital y la Teoría del Campo

La Teoría del Campo, de Lewin, procuró articular lo psicológico y lo sociológico. Una de las acusaciones a la psicología era que no había estudiado al organismo dentro de su ambiente, además de olvidar la estructura social, mientras que la sociología no tenía en cuenta lo biológico ni lo psicológico. La aportación de Lewin ha sido crucial.
Según Lewin, el espacio vital está constituido por regiones (escenarios de conducta, roles…) delimitadas por fronteras “fluidas” porque permiten diferentes tránsitos entre unas y otras (locomociones), debido a fuerzas inherentes a los propios elementos físicos (escenarios de conductas), sociales (clima del grupo) o personales (necesidades, motivaciones).
Los elementos físicos (Lewin los denominó cuasifísicos) son aquellos hechos físicoambientales que la persona es consciente de su influencia en el comportamiento, mientras que los elementos cuasisociales son aquellos hechos sociales psicológicamente relevantes para la persona. Estos dos tipos de elementos estructuran momentáneamente el campo psicológico del individuo.
Para Lewin el comportamiento es función de la persona y el ambiente. Trató de contrastar su teoría a través de la topología, elaborando modelos de las comunicaciones entre las regiones del campo vital. Egon Brunswick, preocupado por la forma en que el entorno físico afecta al comportamiento matizó, a diferencia de Lewin, que este efecto podía ocurrir incluso sin el conocimiento de las personas.

Los Escenarios de Conducta y la Psicología Ecológica

Barker, discípulo de Lewin, afirmó que el ambiente impone conductas e introdujo la noción de escenarios de conducta. Si a Lewin se le debe cierta forma de entender la Psicología, calificada en ocasiones como Ecología psicológica, Barker invierte los términos, por lo que sus aportaciones se encuadran desde la Psicología ecológica. Barker y Wright empezaron un proyecto de investigación en el que estudiaban los escenarios de conducta, entendidos como unidades ecológicas que incluyen conductas humanas cotidianas. Los escenarios de conducta incluyen tanto las reglas sociales como sus aspectos físicos y espaciales. Barker y Wright trataron de describir las características físicas y sociales de numerosos escenarios de conducta.
Hay que destacar el impacto de las ideas de Barrer, cercas a enfoques como el de la restricción conductual en la medida en que reflejan la restricción y la oportunidad que ofrecen los entornos para diferentes comportamientos. Que los entornos sean entendidos como escenarios de oportunidades y restricciones es evidente cuando se observan sus características físicas o su disposición ambiental. Ej: realizar un seminario en un aula para dar conferencias, donde todos deben sentarse en el mismo sentido dirigido a una pared. El espacio es entonces facilitador de recursos, permite determinadas oportunidades en lugar de otras, es capaz de posibilitar ciertos comportamientos.
La relevancia del ambiente es cuestión capital también en otras disciplinas, las cuales suelen ser agrupadas bajo la etiqueta de Entorno y Conducta, destacan: la Ergonomía, la Arquitectura, la Antropología ambiental, la Sociología ambiental, la Geografía humana y social y la Psicología ambiental. El objeto de esta última es precisamente la interacción entre las personas y los entornos inserta en un contexto social. Otra cuestión es como ha sido entendida la relación entre el entorno y los comportamientos de las personas, lo que ha dado lugar a diferentes orientaciones teóricas basadas en la estimulación ambiental o modelos del estrés.

La Estimulación Ambiental

La relevancia de la dimensión física en el comportamiento social ha sido acotada en Ψ ambiental desde varias perspectivas. Un grupo de teorías han destacado el papel de la estimulación en dicha interacción. Es el caso del enfoque de la activación o arousal, donde un ej es la Ley de Yerkes-Dodson, que relaciona con una función de una U invertida el nivel de activación con el rendimiento según el tipo de tarea y el enfoque de la carga ambiental, entendido desde el concepto de sobrecarga estimular.
Las principales conclusiones de estos enfoques coinciden con la Teoría del nivel adaptativo de la estimulación ambiental que describe cómo las personas necesitamos un nivel óptimo de estimulación que puede variar en intensidad, diversidad y grado de estructuración en su percepción. Pocas personas en las fiestas del barrio o demasiadas en un camino de montaña suponen diferentes niveles de estimulación aunque puedan derivar hacia consecuencias similares para quien las experimenta.
Si la excesiva o no deseada estimulación ambiental puede llevarnos a determinada activación (arousal) o presión sobre nuestra capacidad de procesar información (sobrecarga), una posible consecuencia es la pérdida de control percibido sobre la situación. Ej: que se averiase el tren en el que viajamos y no nos dieran ningún tipo de explicación. La pérdida del control percibido es el primer paso del modelo de restricción conductual de la estimulación ambiental, en el que además de control psicológico se destacan los aspectos del entorno físico que pueden limitar o interferir en lo que queremos hacer (estar parados en la vía del tren sin poder salir). Entre los principales efectos estudiados sobre lo que ocurre en tal situación, destaca la: Teoría de la reactancia psicológica, según la cual, si percibimos que nuestra libertad de acción está siendo restringida, trataremos de recuperarla en la medida que nos sea posible.

El Estrés Ambiental

En el estrés ambiental se destaca la dimensión fisiológica y los componentes conductual y emocional para explicar la incidencia de los factores ambientales en el comportamiento. Desde un punto de vista teórico y científico, el estrés remite a toda la situación que va desde el estímulo o factor “estresor” hasta la respuesta o reacción causada por el entorno. Lazarus y Cohen describieron 3 categorías generales de entornos capaces de generar estrés: los cataclismos como desastres naturales, guerra…, los de carácter personal como la muerte de un ser querido y los “de fondo” por su carácter gradual, crónicos o casi rutinarios; aquí se sitúan los “estresores” ambientales como la contaminación atmosférica, el ruido, el tráfico… y que demandan nuestra adaptación.
La apreciación cognitiva de la situación constituye el primer paso en la respuesta de estrés. La apreciación final como amenaza depende de factores de carácter individual (recursos psicológicos, motivación…) y aspectos cognitivos de la situación específica (control sobre los estímulos, predictibilidad…) En la valoración de la situación suele distinguirse una valoración primaria, centrada en la estimación del grado de amenaza, y una secundaria, donde se valoran las estrategias para afrontar la situación.
Más centrado en la dimensión fisiológica, el Síndrome de adaptación general con que caracterizó Seyle el estrés se compone de tres estadios: reacción de alarma, resistencia, donde se desarrollan estrategias para afrontar la situación acompañados de las emociones y agotamiento si no se restaura el equilibrio, pero si se consigue la adaptación se restaura el equilibrio.

La Relación entre el Entorno Físico y el Comportamiento

Según Fisher, Baum y Greene, las condiciones físicas del entorno, las diferencias individuales los factores situacionales las condiciones sociales y los factores culturales inciden en la percepción del entorno.
Esta percepción se conforma dentro de un rango óptimo de estimulación, lo que genera una situación equilibrada u homeostasis. Si se da fuera de dicho rango (sobreestimulación, infraestimulación, restricción conductual…) provoca la consiguiente activación y/o estrés, y/o sobrecarga, y/o reactancia. Las estrategias para afrontar la interacción con el entorno pueden tener éxito lo que conduce a la adaptación, pero en caso negativo puede acentuarse el estrés y/o activación hasta el punto extremo de inhabilitar la capacidad para afrontar la situación. Entonces los efectos secundarios y acumulativos pueden conducir a la indefensión aprendida y otros déficits de rendimiento.

Territorialidad

Es un mecanismo con que los seres humanos podemos regular la interacción con los demás. Ej: Invitamos a entrar, indicamos a los demás que no ocupen “nuestro” espacio… dicha regulación de la interacción social tiene que ver con la privacidad.

Privacidad

Una aproximación a la privacidad la hallamos al observar nuestro comportamiento. A veces queremos estar solos porque debemos concentrarnos para algún trabajo o simplemente para pensar en nuestras cosas. Tampoco es de nuestro agrado que ciertas personas sepan ciertas cosas de nosotros. Estas son dos de las principales acepciones con que suele aludirse a la privacidad.
Una de las definiciones más aceptadas es la de Irwin Altman quien la define como: “el control selectivo del acceso a uno mismo o al grupo al que uno pertenece”. En ella el control recoge las dos acepciones aludidas anteriormente. Estos dos aspectos están estrechamente vinculados con algunas dimensiones de la privacidad: soledad; estar solo, donde el resto no pueda acceder a lo que hacemos o decimos, aislamiento; alejarse de los demás para estar solo, anonimato; estar en una situación social sin permitir ser identificado y reserva: poder controlar las informaciones de carácter personal cuando interactuamos con extraños e intimidad; con la familia o amigos, incluye los dos aspectos de interacción e información. Con ambos aspectos se pretende reducir el flujo de información y el contacto con el exogrupo e incrementar la interacción y la información endogrupal.

Hacinamiento y/o Aislamiento Social

Para Altman la privacidad es un proceso dialéctico entre la privacidad deseada y la obtenida. Gifford apunta que este proceso de control en que consiste la privacidad pretende alcanzar un nivel óptimo de acceso a uno mismo, Se trata de poder estar solo o en compañía cuando y como uno lo necesite y/o lo desee. El aislamiento social ocurre cuando la privacidad obtenida es mayor que la deseada. En el caso de que la privacidad obtenida sea menor que la deseada podemos percibir cierta sensación de invasión de nuestro “territorio”, del “espacio personal”, y podemos vivir una experiencia de hacinamiento.
El hacinamiento no es lo mismo que la superpoblación ni la muchedumbre. Se refiere a la experiencia psicológica fruto del desequilibrio entre la excedente demanda de espacio de la persona y el insuficientemente disponible. Según atribuyamos las causas de esa “densidad percibida”, las consecuencias del comportamiento pueden ser distintas. Cuando el desequilibrio se atribuye al excesivo número de personas que hay en un espacio determinado (densidad social), nuestra reacción puede dirigirse a las personas. Ej: decidimos no dejarlas entrar. Si atribuimos la incomodidad al escaso espacio disponible para cada persona (densidad espacial), nos puede llevar a quejarnos a los responsables de su diseño o a compartir el “aprieto” con los demás. Los efectos de la densidad en el comportamiento social han sido relacionados con estudios sobre la agresividad, donde también intervienen variables como la competencia por los recursos. Pero la densidad se ha analizado asimismo con respecto al comportamiento prosocial, la atracción y el rendimiento de tareas.
El equilibrio óptimo entre la privacidad deseada y obtenida se consigue a través de múltiples mecanismos que incluyen aspectos sociales, culturales, personales y ambientales. Esta multiinstrumentalidad puede concretarse en 4 tipos de mecanismos:
  • Mecanismos verbales: entonación, el ritmo…
  • Mecanismos no verbales: contacto visual, expresión facial o gestos.
  • Mecanismos ambientales: forma de vestir y adornar nuestra presencia, distancia interpersonal, defensa de determinados entornos físicos (comportamiento territorial)…
  • Aspectos socioculturales: influye en los tres medios anteriores, son normas sociales y modos culturales aprendidos que conforman la regulación de la interacción con los demás.
Territorialidad Animal y Humana

En los orígenes del abordaje científico de la territorialidad se hallan las aportaciones de la Etología, principalmente a partir de la Teoría de la evolución.
Otra cuestión vinculada con el origen y el desarrollo de la territorialidad es la peculiaridad de la territorialidad humana en comparación con la del resto de los animales:
  1. Los seres humanos disponen de un gran número de roles sociales para gestionar la territorialidad, fruto de la mayor complejidad del agrupamiento territorial y social.
  2. La manera de señalizar los límites de los territorios, que en el caso de los seres humanos su principal peculiaridad es que los indicadores tienen un carácter claramente simbólico, hay una menor rigidez y predictibilidad de la respuesta ante la invasión del territorio entre los humanos que entre los demás animales.
  3. Es habitual que en la territorialidad en otras especies la agresión ocurra entre individuos y que incluya la ocupación del territorio. En los seres humanos la agresión es con frecuencia entre grupos e incluye tanto el espacio físico como el ideológico. Esta diferencia refleja la importancia de la dimensión simbólica en la territorialidad humana, que explica que hechos similares se definan de forma diferente. Ej: los periódicos occidentales hablan de la “invasión” de Afganistán por parte de la antigua URSS, pero utilizan la expresión “acto patriótico para referirse a la intervención en Irak de los EEUU. La territorialidad humana está influida por factores personales (edad, género, rasgos de personalidad), situacionales y culturales.
En el lenguaje cotidiano la territorialidad está asociada con frecuencia a interpretaciones negativas génesis de conflictos y agresión, cuando en realidad, una de sus funciones es precisamente evitar y regular la agresión. Para Altman la territorialidad es un patrón de conducta asociado con la posesión o la ocupación de un lugar por parte de un individuo o grupo, lo que implica su personalización y la defensa contra invasiones. Recoge los 3 elementos de consenso que suelen aparecer en las principales definiciones sobre ésta: la defensa, una conducta relacionada con un lugar y la idea de control.
Gifford define la territorialidad como “un patrón de conductas y actitudes sostenidos por una persona o grupo, basado en la idea de control, percibido, intencional o real de un espacio físico definible, objeto o idea y que puede conllevar la ocupación habitual, la defensa, la personalización y la señalización de éste”.

Tipos de Territorios

Territorios Primarios
Se caracterizan porque el control ejercido por sus usuarios (personas o grupos) es bastante permanente y exclusivo, sin tener que compartirlo con otros usuarios. Son espacios con suficiente importancia psicológica para sus ocupantes, por lo que se consideran centrales, percibidos como algo propio y su invasión es una cuestión grave. Ej: la propia vivienda, habitación o despacho, se consideran una extensión de la propia identidad. Son personalizados.

Territorios Secundarios
En ellos el control ejercido es menos permanente y exclusivo, y suele suceder que se tenga que variar o compartir su uso. La respuesta ante su invasión sólo ocurre cuando el individuo o grupo que lo defiende es su legítimo ocupante. Ej: aula a la que asistimos en un curso. A sus ocupantes los consideran los demás unos ocupantes más de los determinados usuarios con derecho a su uso. Pueden ser personalizados, pero hasta cierto punto.

Territorios Públicos
Son áreas abiertas a todos los usuarios bien considerados por la comunidad quienes tienen el mismo derecho a ocuparlos excepto cuando se indica lo contrario, bien por alguna razón discriminatoria o por alguna conducta inaceptable. Ej: trenes, hoteles, discotecas…Los demás perciben a los ocupantes de un territorio público como unos más de los numerosos usuarios posibles.

La Invasión del Territorio

Una característica importante de la territorialidad es la forma de invadir los distintos tipos de territorios:
  • Entrar físicamente en un territorio con la intención de arrebatarle el control a su principal ocupante.
  • Violación del territorio: cuando la finalidad de control no es tan directa y el carácter de la incursión es más temporal. Puede ser sin intención (entrar en el lavabo equivocado) o deliberada (vandalismo, hurtos…), también se consideran violaciones sin entrar físicamente en el territorio subir el volumen de la radio, propagar virus informático…
  • Contaminar el territorio de alguien: lo que provoca males mayores. Ej: depositar residuos en lugar inadecuado…
Funciones de la Territorialidad

La territorialidad se organiza en torno a dos funciones principales: la organización social y la identidad:
  • Permite regular la interacción y la organización social a partir del control del territorio, entendido como la prioridad en su acceso, la elección de los tipos de actividades que pueden desarrollarse en él y la capacidad de resistir al control de otras personas. Dicho control incide en la construcción de los roles sociales, los cuales se clarifican a través del diferente uso de los territorios. Ej: los diferentes lugares en que se sientan a la mesa los miembros de una familia. Muestra el grado en que la territorialidad colabora en la organización de las actividades cotidianas.
  • Regulación de la agresión: diversas investigaciones muestran la importancia del establecimiento de señales claras de territorialidad en la previsión de posibles invasiones y la reducción de hostilidades y la facilitación de la armonía en las relaciones personales.
  • Personalización de los territorios: Se destaca la forma de distinguirse de los demás a través de la decoración, habitualmente en territorios primarios y fundamentalmente por su relativa permanencia a lo largo del tiempo. La personalización del territorio e una forma de comunicar a los demás el sentido de identidad. Para Brown, la personalización del territorio incrementa los sentimientos de apego a este y favorece las impresiones de la propia identidad en los demás. El sentido de la identidad social puede surgir del hecho de compartir un mismo lugar.
La personalización, igual que la señalización la ocupación y la defensa del territorio, conforma el proceso de apropiación del espacio. Este proceso permite comprender cómo los espacios se convierten en lugares con significado para las personas y los grupos, además de otros aspectos relacionados con la identidad del lugar y el apego al lugar.

Espacio Personal y Conducta Social

Es cierto que estamos a gusto cuando estamos con otros, pero también constituye una evidencia que intentamos guardar distancias con los demás. Ej: cuando subimos a un autobús tenemos a dejar vacío el asiento de al lado. Es una norma no explícitamente reconocida, pero firmemente implantada en nuestra sociedad.
Edward Hall se refirió a un paralelismo entre nuestra conducta espacial y nuestra conducta sexual. El espacio, como el sexo, es un tema personal y aunque está ahí “no hablamos de él”. Incluso puede afirmarse que las personas no parecen ser conscientes de ello.
Se ha definido el espacio personal como “el área que los individuos mantienen alrededor de sí mismos en la que los otros no pueden irrumpir sin provocar incomodidad”. Cuando nuestro espacio personal resulta violado, solemos intentar restaurar el espacio adecuado a fin de reducir la intimidad de interacción.
Las investigaciones han puesto en evidencia que la violación del espacio personal genera una activación fisiológica o tensión que puede traducirse en incremento del ritmo cardíaco, respiración e incluso sudoración.

Variaciones del Espacio Personal

Hall concibió el espacio personal como una burbuja que rodea invisiblemente al individuo. Muy al contrario, el tamaño y forma del espacio personal varía en consonancia con una amplia gama de circunstancias. Diversos estudios apuntan que las distancias frontales son a menudo más amplias que las distancias de detrás. Hay factores que influyen en el tamaño del espacio personal.

Características Personales
Tanto la edad como el sexo y ciertas peculiaridades d algunas personas están relacionadas con la distancia interpersonal.
El espacio personal del niño es menor que el del adulto ya que su interacción es más cercana. A medida que los niños van creciendo, se va incrementando la distancia personal, que se estabiliza al llegar a la pubertad. La distancia entre hombres en interacción es más amplia que la mantenida por mujeres y que las mixtas en general. Esto podría interpretarse por el tabú de la homosexualidad en nuestra sociedad. Las personas con alguna anormalidad como adultos esquizofrénicos, los adolescentes con trastornos emocionales y los disminuidos físicos guardan mayor distancia interpersonal.

Tipo de Relación Social y de Situación
Los amigos se sientan o mantienen en pie más cerca que los extraños. También el estatus es determinante, los subordinados conversan con sus superiores a mayor distancia que con sus compañeros. Solemos acercarnos más a las personas que nos resultan más familiares y semejantes a nosotros en nivel social, raza y otras características. Así, puede apreciarse una relación entre el espacio personal y el impacto social que causamos.
Acostumbramos a acercarnos a otro más cuando lo vemos justificado por la situación. Ej: si se está manteniendo una conversación. Se ha destacado la importancia de algunos factores situacionales como el ambiente físico, el estado de ánimo, el tema de conversación… La distancia que las personas guardan entre sí está relacionada con aspectos como el tamaño y forma de la habitación, el grado de intimidad de lo que se habla, estar en un espacio cubierto o al aire libre…

La Cultura Crea Distancias

Hall ha establecido una interesante distinción entre culturas de contacto y culturas de no contacto que ha obtenido cierta confirmación empírica. El que pertenece a una cultura de contacto del Mediterráneo, Oriente Próximo y Latinoamérica se habitúa a una fuerte relación sensorial con los otros y prefiere el contacto social directo. Los de culturas de no contacto como países anglosajones y Alemania tratan de limitar la apertura espacial con los otros.
Las variaciones culturales existentes en cuanto al espacio personal pueden dar lugar a conflictos de espacio. La forma distinta de entender el espacio personal puede propiciar equívocos y tensiones entre individuos que no acaban de comprender exactamente qué es lo que está ocurriendo. Ej: ciudades cosmopolitas como New York, Londres…

Distancia Interpersonal: ¿A Cuántos Centímetros Está Usted?

La distancia que mantenemos al relacionarnos con otra persona tiene un significado psicológico. Hall ha distinguido en nuestra cultura 4 tipos de distancia de interacción, cada una de las cuales tiene una fase cercana y una alejada:
  1. Distancia íntima: en la fase cercana, corresponde a dos partes que están en contacto físico. Es la distancia de la relación amorosa, de la relación de los niños con sus padres y del intercambio afectivo de amistad. En la fase alejada (15 a 45 cm), los interlocutores no se tocan, salvo para saludarse, pero es posible percibir su aliento. Se habla en voz muy baja.
  2. Distancia personal: fase cercana (45 a 65 cm), usada por amigos íntimos o por UNA pareja conversando. Es normal utilizar esta distancia en las fiestas entre amigos mientras se está conversando en tono de voz suave. En la fase alejada ya no es posible tocar al otro con el brazo extendido. Es la zona de relaciones sociales ordinarias con amigos o conocidos.
  3. Distancia social: fase cercana (1,20 a 2 m) en ella la relación tiene un matiz más impersonal (entre empleado y cliente en una tienda). La fase lejana (2 a 3,5 m) en situaciones más formales de negocios.
  4. Distancia pública: fase cercana de 3,5 a 7m (profesor y grupo alumnos). La fase alejada (más de 7 m) sería la empleada alrededor de importantes figuras públicas.
A medida que aumenta la distancia de interacción se precisa ir elevando el tono del habla.

Funciones del espacio personal

La persistencia con que luchamos para mantener la distancia adecuada hace pensar que este comportamiento se halla ligado también a la satisfacción de necesidades importantes:
  • Mantener la identidad personal: mostrarnos como seres independientes y distintos de los demás. Una violación del espacio personal puede ser vista como intromisión de nuestra intimidad.
  • Protegernos de cualquier amenaza o peligro, de forma que el espacio desempeña un papel parecido al del territorio en los animales. Caminar a distancia de cualquier extraño en una calle solitaria puede ser una medida de seguridad razonable.
  • Controlar nuestra interacción con los demás: con quién y en qué grado deseamos relacionarnos.
La distancia personal es un modo para regular el grado de privacidad deseada en una interacción, también utilizamos con este objeto la mirada y la sonrisa. La Teoría del equilibrio explica lo que ocurre cuando estamos en una situación que nos impone una distancia interpersonal muy íntima (como en un ascensor); procuramos evitar el mirar o sonreír al otro para disminuir el nivel de intimidad de la relación. Esta teoría prevé que en cada situación buscamos un equilibrio de intimidad deseada coordinando la distancia que guardamos con otras conductas.

La Proximidad Genera Atracción… o Repulsión

La Proximidad Permite el Contacto y el Inicio de la Relación

La proximidad en la zona de residencia, en el trabajo… es la condición indispensable que permite el contacto y el hecho de que la interacción ocurra con frecuencia. El contacto frecuente es un hecho cotidiano.
Cuando varias personas se reconocen y saludan al verse se va creando en ellas una actitud de confianza y apertura, que puede ser el inicio de una amistad. Esta transformación del paisaje social a medida que lo nuevo se convierte en cotidiano constituye un fenómeno de notable relevancia psicológica. Zajonc notó que, tanto las personas como las cosas nuevas tienden a inspirar algún recelo, mientras que las conocidas son más fácilmente aceptadas.
La simpatía por una cara conocida, en contraste con una cara extraña, ha sido observada en niños y en otras especies se ha notado también una capacidad para distinguir a otros individuos como amigos y como extraños o enemigos. Este comportamiento tienen una base evolucionista dada su importancia para la supervivencia: es adaptativo simpatizar con estímulos que la experiencia pasada muestra como seguros, en lugar de confiar en estímulos nuevos y eventualmente peligrosos.

Procesos Psicosociales Implicados en la Proximidad. Análisis a Partir del Experimento Milgram

En el experimento de Milgram se demostró que la situación de proximidad cambiaba la conducta: a medida que aumentaba la proximidad entre el participante que administraba las descargas y la víctima, descendía el grado de obediencia del participante. En situación de lejanía, sólo un 35% de los participantes desobedeció al experimentador.
Milgram hizo un análisis sobre los factores psicológicos que cambian la percepción del otro cuando éste está en una situación de proximidad tal que permite que le veamos. La proximidad conlleva factores como:
  • Empatía: ver al otro cerca de nosotros permite captar mejor su peculiaridad individual y su conducta no verbal, reflejo de sus sentimientos, y ponernos en su lugar y sentir afecto y simpatía por él; es diferente de cuando está lejos y no conocemos sus sentimientos o no vemos cómo los expresa.
  • Inclusión del otro en mi campo de atención: al quedar el otro a mi vista, ya no es posible excluirle de mi mente porque ha pasado a formar parte constantemente de mi campo cognitivo, no puedo concentrarme exclusivamente en la tarea que estoy realizando.
  • Observación recíproca: no sólo puedo ver al otro y las consecuencias de mi conducta sobre él, sino que él ve lo que hago y puede transmitirme su reacción con la mirada o la voz, puede hacer sentir vergüenza de mi acción perjudicial sobre él.
  • Formación incipiente de un grupo: el sentirme próximo al otro permite que me sienta formando un mismo grupo con él, y que lo perciba como un posible aliado.
Proximidad y Atracción

La proximidad favorece la atracción interpersonal porque requiere menos esfuerzo establecer una amistad con alguien cercano que con una persona a la que sólo podemos ver después de recorrer una importante distancia física, y además es incómodo tener una mala relación con una persona con la que nos cruzamos frecuentemente.
Otros factores asociados a la atracción potenciados en condiciones de proximidad son la similitud (aspectos personales semejantes a uno mismo) y los beneficios de relación (ayuda entre vecinos).
Cuando la proximidad se hace más estrecha, el incremento de la cercanía tiene consecuencias diversas, además de acrecentar la oportunidad de interacción y conocimiento mutuo: se facilita el profundizar en las relaciones afectivas y se propicia el poder beneficiarse mejor del intercambio de recursos con el otro.
En las relaciones íntimas (relaciones cercanas), los beneficios de vivir cerca se hacen patentes (frecuencia de ayuda entre vecinos). En el hogar se observa que vivir juntos crea fuertes lazos emocionales, de forma que tienden a generarse vínculos de unión y solidaridad.
Puesto que la proximidad tiende a favorecer la atracción, se esperaba que convivir en un mismo espacio distintos grupos con algunos prejuicios pudiera favorecer una reducción de la enemistad, un aumento de la simpatía. Este es el caso de la hipótesis del contacto, utilizada para disminuir la hostilidad entre grupos. Desafortunadamente, cuando los prejuicios hacia el exogrupo son fuertes, el efecto de la proximidad puede contribuir a exacerbar la animadversión ya existente, particularmente cuando hay diferencias de estatus entre los grupos.
La proximidad no siempre tiene efectos positivos sobre las relaciones e incluso puede ser un predictor de efectos negativos.

Proximidad y Repulsión: Algunos Factores que Propician el Rechazo

Que el roce hace el cariño es sólo una verdad a medias. En las relaciones de proximidad no sólo se da una mayor probabilidad de atracción, también existe un riesgo para el enfrentamiento y la enemistad.
Convivir en la estrecha proximidad del hogar crea una relación de interdependencia de forma que las consecuencias de los actos de unos repercuten en los otros. Esto hace que estas relaciones sean más intensas y comprometidas, tanto en sus efectos positivos (amor conyugal, cohesión familiar) como en los negativos (malos tratos psicológicos o físicos).
Vivir bajo el mismo techo puede convertirse en un factor de riesgo cuando aparecen pequeños problemas de convivencia cotidiana que a la larga tal vez lleguen a hacerse desagradables. Ej: oír a otro que habla en voz demasiado alta.
La proximidad permite descubrir y experimentar tanto similitudes como disimilitudes y discrepancias entre la gente, de manera que el mayor conocimiento incremente la repulsión recíproca. Las diferencias de personalidad o de estatus entre dos personas puede agravarse por la proximidad,
Otra condición de proximidad que puede incrementar el rechazo es la comparación social, una tendencia a compararnos con los demás que influye en nuestra autoestima. Necesitamos compararnos constantemente con los demás para evaluar si nuestras propias opiniones son correctas y si nuestras habilidades son valiosas. Si la comparación es desventajosa para nosotros podemos sentir envidia.
La proximidad genera frecuentemente competitividad. Cuando varias personas cercanas comparten un mismo espacio físico (hogar, lugar de trabajo) implica acceder, al mismo tiempo que otros a unos recursos valiosos (riqueza, poder, prestigio…).

Factores Ambientales Estresantes y Conducta Social

Existe una vieja tendencia humana a relacionar el ambiente físico con el comportamiento. Actualmente, tenemos constancia de algunos efectos producidos sobre el comportamiento humano por ciertos factores meteorológicos, como la temperatura, la humedad, la presión y la electricidad atmosférica. También ha sido estudiada la influencia del calor.

Influencia de la Electricidad Atmosférica

En una tempestad, los relámpagos, el viento y otras condiciones atmosféricas provocan la escisión de las moléculas de aire en forma de iones positivos y negativos. Aparentemente, la electricidad ambiental tenía efectos psicofisiológicos (aumento de suicidios, accidentes industriales…), activaba la sensibilidad de las personas y recrudecía su agresividad.
Baron ha comprobado que los iones negativos incrementan los niveles generales de activación, haciendo más intensas las respuestas dominantes de una persona. En concreto, los iones negativos aumentan la agresividad de los individuos de personalidad Tipo A, que ya poseían una clara tendencia a la agresión. También se ha observado experimentalmente que aumenta el atractivo de un extraño con actitudes semejantes a nosotros y se despierta un mayor rechazo del que percibimos como muy diferentes.

Efectos del Ruido Ambiental

El ruido no sólo produce malestar general, sino que también hace más difícil o impide la atención, la comunicación, el descanso y el sueño, produciendo estrés crónico, trastornos psicofisiológicos y alteraciones del sistema inmunitario.
Un documento de la OMS explica que la exposición al ruido, si coincide con la activación de una hostilidad preexistente, puede desencadenar la agresión. Existe constancia que el ruido por encima de los 80 DB, está asociado a una reducción del comportamiento de ayuda y a un incremento de la conducta agresiva. Además, la exposición a un ruido fuerte y continuo puede hacer que los niños sean más vulnerables a los sentimientos de desamparo.
Además del volumen del ruido otra variable es la impredictibilidad. Es más fácil adaptarse a ruidos predecibles que a inesperados. Cuando el sujeto tiene un cierto control sobre el ruido, el malestar se reduce. Una situación de ruido que se ha estudiado son las poblaciones cercanas a los aeropuertos (P. 120).

Entornos Positivos y Negativos

Es frecuenta en la investigación psicosocial la referencia a las influencias de signo opuesto que pueden ejercer los factores ambientales sobre las emociones y la conducta. Existen entornos asociados a emociones y a conductas: entornos positivos, resaltados por la psicología positiva, que ha puesto en práctica la teoría celebrando sus encuentro en lugares atrayentes: emociones positivas (alegría u optimismo) y conductas positivas (atracción, empatía, ayuda) y entornos negativos: emociones negativas (estrés, frustración, tristeza) y conductas negativas (agresividad, prejuicio). Esta perspectiva es coherente con la teoría de Barbara Fredrickson sobre las emociones positivas, que establece que este tipo de emociones generan en la persona recursos de tipo físico, intelectual, psicológico y social.
Otros entornos en línea con la Psicología positiva son los entornos creativos: ambientes que estimulan la creatividad que deben reunir ciertas características como, ser novedosos, bellos y complejos y los entornos restauradores: definidos tradicionalmente como contextos geográficos específicos que renuevan las capacidades funcionales disminuidas y potencian estrategias de afrontamiento y recursos adecuados para controlar el estrés. La Teoría de la restauración de la atención (ART) sostiene que hacer uso de forma intensa o prolongada de la atención dirigida conduce a la fatiga de los mecanismos responsables de dicha atención. La ART se aplica en particular a aquellas personas que residen en zonas densamente pobladas y que tiene ocupaciones propensas a la fatiga.

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